Las mujeres tendrán que demostrar que la concepción de un hijo fue “claramente consentida” por su pareja antes morir.

El Parlamento de Portugal aprobó un proyecto de ley sobre la inseminación ‘post mortem’. De ser promulgada por el presidente de la república, Marcelo Rebelo de Sousa, la legislación permitirá que una mujer quede embarazada de su pareja fallecida, siempre que este haya dejado un consentimiento por escrito antes de morir, informan medios locales. 

Las mujeres cuyas parejas hayan dejado material genético preservado solo necesitarán demostrar que la concepción de un hijo fue un proyecto común de ambos, “claramente consentido y establecido”. 

La inseminación solo puede tener lugar seis meses después de la muerte del cónyuge, aunque el tiempo máximo para que la mujer inicie el procedimiento es de tres años, en el sentido de que no hay limitaciones al número de intentos, que pueden realizarse hasta que haya un embarazo completo que termine con el nacimiento de un hijo vivo.

De esta manera, el país luso se convertirá en una de las primeras naciones europeas en permitir esa práctica, que es legal en el Reino Unido, los Países Bajos y Grecia, siempre con el consentimiento previo del fallecido.