Las autoridades paquistaníes y filipinas decidieron imponer bloqueos y restricciones para contener la nueva ola de la pandemia cuya tasa de contagios aumenta de forma alarmante.

Ante el avance del coronavirus, las autoridades paquistaníes y filipinas decidieron imponer bloqueos y restricciones para contener la nueva ola de la pandemia cuya tasa de contagios aumenta de forma alarmante.

Las autoridades paquistaníes impusieron este lunes un bloqueo parcial en varias áreas más de alto riesgo en la capital, Islamabad, y en otras partes del país después de que la tasa de positividad aumentara a más del 11%, informó la cadena de noticias CNN.

Pakistán se enfrenta a otro aumento de las infecciones por coronavirus que, según las autoridades, es peor que el brote del año pasado cuando Pakistán tuvo que imponer un bloqueo en todo el país.

Las autoridades de la provincia oriental de Punjab también anunciaron hoy un cierre parcial de dos semanas en ciudades de alto riesgo a partir del próximo jueves en un esfuerzo destinado a contener la propagación del virus.

Hasta ahora, el Gobierno de Pakistán buscó evitar un bloqueo en todo el país para proteger a la debilitada economía del país.

Este lunes, el país informó 41 muertes adicionales y 4.525 casos de coronavirus en las últimas 24 horas y reportó un total de 659.116 contagios y 14.256 muertes desde el año pasado.

En tanto, en el apogeo de la temporada de vacaciones de Cuaresma y Semana Santa, funcionarios filipinos volvieron a bloquear este lunes el área metropolitana de la capital, Manila, y las provincias colindantes de Bulacan, Rizal, Laguna y Cavite -donde viven unos 30 millones de personas- por ser los focos del nuevo repunte de la Covid-19.

La nueva ola de contagios lleva tres días consecutivos sumando más de 9.000 casos diarios, una cifra que no se había alcanzado en toda la pandemia.

El regreso a un confinamiento más estricto durará al menos una semana.

Solo los trabajadores, el personal de seguridad y salud del Gobierno y los residentes que realicen tareas consideradas urgentes podrán salir de sus hogares durante las restricciones de esa semana. En cambio, se prohíben los viajes de placer y las reuniones religiosas, lo que obligó a la Iglesia Católica a cambiar todas sus actividades de Semana Santa y Pascua y hacerlas virtuales.

El renovado cierre puso bajo fuego al Gobierno del presidente Rodrigo Duterte, quien está siendo cuestionado por su manejo de la pandemia.