Michael Douglas habló sobre el paso de los años en una entrevista con ARRP Magazine en donde dejó una definición preocupante de algo que le está pasando. “A lo largo de la pandemia, en la que pasé mucho más tiempo haciendo básicamente nada en el sofá, me sorprendió la cantidad de energía que perdí. Y mi memoria a largo plazo está bien, pero a corto plazo… no tanto. Lo estoy investigando”, reveló.

El actor sostuvo que se sorprendió por este efecto y que al principio pensó que podía deberse a sus excesos del pasado, especialmente con la marihuana, pero tras haber consultado a varios amigos suyos que fumaban mucho más que él cuando eran jóvenes, notó que su problema era otro.

En la íntima entrevista reflexionó muchas otras cosas sobre su vida cotidiana, su infancia, su rol como hijo y como padre. Por ejemplo, recordó que la gente está equivocada con el concepto de que él pertenece a eso que se llama “realeza del mundo del espectáculo”: “Aprecio la relación que tuve con mi padre, pero cuando yo era joven, él era un actor ocupado y yo aún no había triunfado”. Por eso, conocedor de que el mundo del cine es tan agradecido como ingrato con los actores, decidió no depender solo de la actuación y se creó una carrera detrás de cámara como productor, invirtiendo en películas como Atrapado sin salida o Síndrome de China.

Douglas dijo que es adicto a las noticias y opinó sobre los efectos de la pandemia. A su juicio, después de esta especie de “temporada sedentaria” que está pasando, está ansioso por volver a viajar, trabajar, abrazar a sus amigos y seguir aprendiendo. “Con la madurez, no te sentís necesariamente muy diferente de lo que te pasaba cuando eras más joven. Ahora simplemente busco la alegría de un buen momento”, enfatizó.

Tampoco evitó hablar sobre la paternidad. Padre de tres hijos, Cameron, de 42 años, fruto de su primer matrimonio con Diandra Luker, y Dylan y Carys, de 20 y 17, a los que tuvo con su actual esposa, la actriz Catherine Zeta-Jones, afirmó que aún le sorprende “el esfuerzo que supone ser padre”. Y añadió: “Hay que aprender a tener paciencia. Los actores tendemos a ser un poco narcisistas. Ahora soy el orgulloso abuelo de dos nietos (Lua, de 3 años, y Ryder, de 3 meses), de mi hijo mayor, Cameron. Me hace reír cuando lo veo con sus hijos. Él y yo tuvimos nuestros problemas cuando él estaba creciendo, y es como ‘ahora ves lo que es ser padre’”.

Desde su punto de vista lo más difícil que tuvo que hacer como padre es “establecer límites, grandes y chicos”. Y explicó: “Mi hijo mayor, Cameron, era adicto y terminó cumpliendo siete años y medio en una prisión federal. Eso fue duro, tener que protegerme a mí y a mi familia y decirle a mi hijo mayor que si sentía que me alejaba de él, lo hacía porque tenía miedo de que se matara o mate a otra persona. Esa experiencia con Cameron no se la deseo a nadie. Muchas familias pasan por problemas de adicción. Se requiere dureza. Pero cuando llegás a ese punto, lo haces por tu hijo”.

A pesar de sus preocupaciones actuales sobre su memoria, el actor comentó que afronta el futuro con energía y que no va a dejar de actuar: “El trabajo te mantiene en marcha, en alerta. Por supuesto, cuando miro alrededor en el set, soy el más viejo. Pero me encanta todo el proceso. No nos dedicamos a la neurocirugía; somos del mundo del espectáculo. Un límite que sí establezco es ‘no se permiten imbéciles’. Yo no trabajo con imbéciles. No tengo tiempo para eso”.