La hija del expresidente analiza si se postula por una banca de diputada nacional por La Rioja, cuenta que se lo ofreció el Presidente antes de la enfermedad de su padre

Zulema María Eva Menem Yoma a los 50 años sigue siendo “Zulemita”, porque su mamá continúa monopolizando el Zulema a secas. A más de un mes de la muerte de su padre, el expresidente Carlos Menem –de quien estuvo al lado en los últimos años– analiza si aceptará una propuesta que dice haber recibido directamente del presidente Alberto Fernández: ser candidata a diputada nacional por La Rioja. Asegura a LA NACION que tomará la decisión cuando termine de cerrar su ciclo personal: “Acompañé a mi padre en los últimos años, dejé de lado muchas cuestiones personales y ahora estoy reacomodando mi vida

“Alberto me ofreció ser candidata antes de la enfermedad de mi papá”, reconstruye Zulemita, ahora enfocada en la recuperación de su madre, que debió ser internada la semana pasada.

Señala que la posibilidad de una candidatura la habló con Menem en sus “últimos días” y dice que el consejo de su padre fue que si decidía a empezar a recorrer un camino político, lo tenía hacer por su tierra. “Por la tierra que nos vio nacer y crecer: pasamos en La Rioja gran parte de nuestras vidas, infancia y adolescencia, nunca dejamos de ir; de hecho, mis hijos sienten su corazón riojano”, relata. Es que en algún momento ella pensó en ser candidata por Buenos Aires, idea que ya dejó de lado.

“¿El menemismo tiene ‘herederos’ políticos?”, preguntó LA NACION. “Claro que sí. De hecho, gran parte de la dirigencia que es actor central de la política, ya sea del oficialismo o de la oposición, se formó y creció en el menemismo. No sé porqué muchos no lo quieren recordar, pero son herederos políticos del menemismo. Sin dudas, mi padre como hombre de Estado dejó un legado y todos aquellos que busquemos la paz, el consenso y la conciliación afrontaremos ese gran desafío”.

Zulemita Menem cuenta que intercambia mensajes y conversa con Fernández de manera periódica. “Lo conozco desde hace mucho tiempo, fue funcionario de mi padre –dice– y después nos cruzamos varias veces. Nos volvimos más cercanos cuando empezó el tema del busto de papá [para el salón de la Casa Rosada] y del homenaje. Sinceramente, nos tenemos un cariño mutuo, de mucho respeto, siempre estuvo atento a la salud de mi padre, fue a visitarlo durante la internación, nos dio su apoyo permanente a mamá a mis hijitos y a mí”.

Reconoce que, cuando a las dos partes les interesa la política, el vínculo es flexible, pero “la amistad la lealtad y reconocimiento hacia las personas es la que más pesa” y enfatiza que tiene “mucha confianza” en la capacidad “de trabajo y compromiso” de Fernández. “Sé que está haciendo todo lo que está a su alcance para sacar el país adelante”, resume.

El Presidente le pidió que “colaborara” en la relación con lo países árabes y está trabajando en un préstamo del Fondo Soberano de Kuwait para obras hidráulicas en La Rioja. Advierte que la figura de su padre “fue y será muy respetada” en muchos países del mundo árabe. “Lo sintieron como un hijo de su propia sangre, es algo cultural”, explica. Cuando la pandemia lo permita, está planeando un viaje a La Meca en nombre de su padre, como lo hizo cuando falleció su hermano.

Con Fernández, por ejemplo, compartió el avión presidencial el año pasado para ir a un acto de la automotriz Toyota, marca de la que ella tiene representación hace 25 años años y con la que emplea a 70 personas. Como empresaria entiende que, a pesar de “todos los golpes”, el país sigue teniendo “un enorme potencial, pero con muchos obstáculos en el camino”.