Investigar el pasado de los actores, conocer si padecen alguna enfermedad grave, prohibido trabajar con la competencia u obligarles a leer el guion a solas y sin móviles son algunas de las condiciones impuestas por el universo cinematográfico.

No es oro todo lo que reluce dentro del universo Marvel. Formar parte de la compañía multimillonaria de películas de superhéroes supone para muchos actores grandes sacrificios que van más allá de aprenderse el guion o cumplir con unas características físicas necesarias. Según han ido desvelando a lo largo de los años algunos de los miembros que han formado parte de la saga Marvel en algún momento de su historia, las cláusulas que han tenido que firmar distan mucho de un simple contrato laboral. Desde investigar el pasado de los intérpretes hasta obligar a los actores a leer los guiones sin móviles cerca, todo para evitar filtraciones o futuros escándalos que empañen la imagen de la empresa.

El último ejemplo lo ha protagonizado Benedict Cumberbatch, quien hace unas semanas realizó una entrevista por Zoom enfocando la cámara todo el tiempo hacia el techo. ¿El motivo? Su contrato le impedía mostrar su rostro antes de la promoción de la película. “Estás viendo el techo porque no te puedo enseñar mi rostro. Estoy rodando la nueva Dr. Strange y está todo completamente embargado. En fin. Solamente quería explicarte por qué estoy enfocando a este techo tan atractivo”, explicó el actor en sus redes sociales.

Y es que no es la primera vez que una mínima filtración o el simple hecho de dejarse ver como uno es puede suponer una gran penalización económica e incluso el despido. Fue el caso del actor de doblaje español Rodri Marín, quien fue fulminante despedido de Bruja Escarlata y Visión por revelar el nombre de un personaje que salía en uno de los episodios antes de su emisión.

Como si de una gran información clasificada de Estado se tratara, los grandes directivos de Marvel obligan a sus actores y actrices a que lean los guiones en una habitación sin ventanas ni móviles, e incluso han llegado a enviar los textos con solo una semana de antelación o con tomas falsas para evitar cualquier filtración. Tampoco pueden rodar sus propias escenas de riesgo pese a que se ofrezcan y se encuentren en buena forma. Además, estos deben conservar su físico más allá de la promoción de las películas porque por contrato siguen siendo imagen de la compañía también tras el estreno. Y para aquellos actores que tengan un pasado que esconder que se olviden de pertenecer al universo Marvel, pues antes del contrato los jefes siempre investigan el historial de los artistas para descubrir problemas legales o de racismo que en un futuro pueda suponer algún escándalo en la prensa.

Mientras dure el contrato con Marvel, los actores tampoco pueden trabajar con la competencia. Así lo reveló Chris Hemsworth en 2017 en una entrevista, donde contó que su contrato con Marvel estipula que no puede participar en una película de la competencia, aunque se trate de un papel secundario. Y hay que recordar que los contratos de Marvel suelen incluir la grabación de más de una película de la saga. Otro actor que se mostró honesto en cuanto a las imposiciones del universo de los superhéroes fue Idris Elba, quien aseguró que filmar películas para Marvel y tener otros proyectos era una “verdadera tortura”. Según narró, estaba obligado a estar siempre disponible para volver a grabar escenas en caso de que los directores no estuvieran conformes con la calidad o el resultado, lo que puede tardar meses en cumplirse.

Edward Norton, en una de las muchas escenas de acción 'El increíble Hulk'.
Edward Norton, en una de las muchas escenas de acción ‘El increíble Hulk’.DISNEY

Fuera de estas excéntricas cláusulas están también aquellos actores que mostraron su disconformidad con alguna decisión. Es el caso de Edward Norton, quien quiso retocar algunas partes del texto de El increíble Hulk, que él protagonizó, y se topó con la negativa de todos los productores. Esto motivó que el actor se desmarcara de la promoción de la película y finiquitase toda relación con Marvel. Natalie Portman también acabó mal con ese universo. Fue en la gafada Thor: El mundo oscuro (2013). Primero renunció al proyecto Kenneth Branagh, director de la primera película; después fue contratada la directora Patty Jenkins, pero esta también abandonó con el argumento de las “diferencias creativas” con los ejecutivos de Marvel. La salida de Jenkins enfadó mucho a Natalie Portman, quien interpreta a Jane Foster. La actriz incluso amenazó con no formar parte de la película a causa de esto, pero tuvo que hacerlo por obligación contractual. Lo que no grabó Portman fue la escena post-créditos, en la que Thor y Jane finalmente se besan.

Chadwick Boseman (a la izquierda) y Michael B. Jordan, en un fotograma de la película 'Black Panther' de Ryan Coogler.
Chadwick Boseman (a la izquierda) y Michael B. Jordan, en un fotograma de la película ‘Black Panther’ de Ryan Coogler.MARVEL STUDIOS 2018 / MARVEL STUDIOS

Pese a sus estrictas normas, Marvel no siempre puede asumir todo el control sobre sus actores y en alguna ocasión ha perdido los mandos. Ejemplo de ello es el reciente fallecimiento de Chadwick Boseman, el actor de Black Panther que murió el pasado agosto a causa de un cáncer de colon. Una enfermedad que, según ha señalado The Hollywood Reporter, tanto Marvel como Disney desconocían.