La Policía de Australia rescató a una joven india que estaba tirada en un charco de su propia orina, con sólo 40 kilos de peso y que era utilizada como esclava durante 8 años en una casa de los suburbios de Australia.

El hecho ocurrió en 2015, cuando la pareja acusada de retenerla supuestamente mintió y aseguró que no conocían a la mujer. Ahora les espera el juicio en su contra que comienza este viernes, a mano de la Corte Suprema de Victoria.

En el momento en que la Policía la rescató de la casa de Melbourn, la chica registraba una temperatura de sólo 28,5 °C, a punto de morir por hipotermia, y pasó dos meses en el hospital recuperándose.

El fiscal Richard Maidment dijo que la mujer llegó a Melbourne desde su casa en Tamil Nadu, en el sur de la India, para cuidar a los tres hijos de la pareja en 2007. Sin embargo, ocho años después, los paramédicos descubrieron que estaba demacrada, pesaba solo 40 kg, y sufría de sépsis y diabetes tipo 2 no tratada.

La esposa de la familia fue quien llamó a emergencias después de encontrar a la joven desmayada en su casa de Mount Waverley.

Su mentira consistió en que afirmó que no la conocía y que había llegado para quedarse con ellos, pero se fue varias veces después de recibir llamadas de desconocidos.

Por su parte, la víctima también mintió en ese momento, aunque luego dijo a las autoridades que todavía estaba bajo la influencia y el control de la pareja, y que tenía miedo de estar ilegalmente en Australia. Su visa expiró en agosto de 2007 y su pasaporte en 2011.

La mujer india dijo que sólo había recibido entre “5 o 10 dólares en su cumpleaños” y algunas monedas a cambio de cocinar, limpiar, doblar la ropa y cuidar a los niños.

“En los primeros días, se le permitía hablar por teléfono con su yerno y su hija dos o tres veces al año, pero desde aproximadamente 2012 el contacto se redujo a casi nada”, dijo Maidment.

La hija de la mujer había enviado un correo electrónico a la pareja pidiendo que enviaran a su madre de regreso a la India. Los investigadores descubrieron que la respuesta fue: ”vete a la mierda”. En el segundo mensaje, la pareja había contestado en mayúsculas, “dile que se vaya a la mierda”.

A partir de ese momento la familia de la víctima en India se puso en contacto con las autoridades australianas, que iniciaron una investigación.