El Gobierno de Bolivia lanzó este martes una campaña internacional que apunta sobre todo a que se liberen las patentes de vacunas y medicamentos contra la covid-19 para un acceso equitativo a los fármacos y que las acciones mundiales contra la enfermedad sean efectivas.

La propuesta fue presentada por el canciller boliviano, Rogelio Mayta, en una reunión en La Paz con los diplomáticos acreditados en el país y en una rueda de prensa ofrecida tras ese encuentro.

Mayta manifestó que en el mundo “hay decenas y decenas de farmacéuticas que están en la posibilidad de fabricar las vacunas, pero no lo pueden hacer porque hay propiedad intelectual”.

“Ante una situación de grave emergencia de la humanidad nosotros planteamos que debe superarse cualquier obstáculo y debemos liberar las patentes para que se pueda fabricar vacunas en todas partes del mundo”, sostuvo.

El ministro boliviano afirmó que, según los científicos, se debe vacunar al menos al 70 % de la población mundial para frenar efectivamente el avance de la enfermedad, pues de lo contrario, seguirán apareciendo “nuevas variaciones” y la pandemia continuará por años.

La campaña boliviana también pide a los “países ricos que han acaparado vacunas” que entreguen “lo que hayan adquirido demás” a los pueblos “que más lo necesitan”, indicó.

Según Mayta, varios Gobiernos y firmas farmacéuticas estatales han expresado una voluntad de “liberar” su propiedad intelectual, por lo que les pidió hacerlo “de inmediato y sin más demora”.

La campaña ya ha sido activada en todas las representaciones diplomáticas que tiene Bolivia en el mundo y también se planteará en todos los foros internacionales en los que el país tiene participación, agregó el canciller.

Bolivia también prevé iniciar acciones ante las instancias que correspondan para facilitar los procesos de liberación de patentes, explicó por su parte el viceministro de Comercio Exterior, Benjamín Blanco.

LA VACUNACIÓN

El país acumula 12.469 muertes y 283.084 contagios de la covid-19 desde los primeros casos detectados en marzo de 2020.

La vacunación contra la enfermedad se inició en pequeña escala a fines de enero con el personal de la salud de primera línea, en febrero se amplió a las personas con enfermedades renales y cáncer y la semana pasada comenzó de forma generalizada con los mayores de 60 años.

El plan gubernamental para la inmunización masiva ha tropezado con problemas de desorden y una insuficiencia de vacunas inicialmente negada por el Ejecutivo que luego culpó al “capitalismo” y los “países ricos” por la falta de dosis.

Hasta el momento se han aplicado 447.417 vacunas, entre la primera y la segunda dosis de los fármacos ruso Sputnik V, chino Sinopharm y AstraZeneca-Oxford, éstas últimas obtenidas mediante el mecanismo Covax de las Naciones Unidas.

El Gobierno boliviano firmó contratos para adquirir 5,2 millones de dosis de Sputnik V y otros 5 millones de AstraZeneca-Oxford a través de Serum.

Un lote de 20.000 vacunas rusas que llegó a fines de enero permitió empezar a inmunizar al personal sanitario y para este miércoles está previsto el arribo de otras 25.000, si bien está demorado el envío de 1,7 millones de dosis anunciado para el mes pasado.

Mayta explicó que se tomará “medidas” para hacer cumplir los contratos y también se busca otros proveedores en Cuba y China, al margen de la campaña para la liberación de patentes.

Durante la reunión, el embajador de España en Bolivia, Javier Gassó, destacó la iniciativa boliviana que “coincide plenamente con la posición que de alguna manera ha defendido España en los foros multilaterales” de una consideración de la salud como “un bien público global”.

Gassó agradeció al Gobierno de Luis Arce por haber atendido a la solicitud española de incluir a sus residentes en Bolivia en la vacunación y destacó que “los más vulnerables” han comenzado a ser inmunizados.

España actuará en “reciprocidad” e incluirá en sus planes de vacunación a los bolivianos residentes, agregó.