En medio del incremento diario de casos y fallecidos, Chile vive una creciente crisis en su sistema hospitalario, con más de 95% de ocupación de camas críticas a nivel nacional y más de 1 millón de casos confirmados, casi 25.000 fallecidos a causa del coronavirus y sólo 150 camas de unidades de cuidados intensivos disponibles a nivel nacional.

El incremento de uso de camas de cuidados intensivos ha hecho que la Subsecretaría de Redes Asistenciales presente un plan de “incentivo económico” para hospitales y clínicas que logren habilitar más camas de las que tienen reportadas.

La idea de este plan es aumentar la cantidad de camas de 4.300 a 4.500 disponibles para las próximas semanas.

Actualmente, hay 3.213 pacientes internados en terapia intensiva, de los cuales 2.783 están conectados a ventilación mecánica.

El presidente de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi), Darwin Acuña, graficó a Télam la situación actual.

“En Chile es bien compleja la situación porque estamos con una ola de casos muy importante y una demanda de camas critica aún mayor que nos tiene actualmente con un récord de camas abiertas de 4.200 aproximadamente”, aseguró.

El médico sostuvo que “por ahora esta situación va a seguir en aumento, porque los casos diarios han seguido altos, sobre 7.000 todos los días”.

Luis Castillo, coordinador de camas críticas de la Asociación de Clínicas de Chile, ya adelantó, sin embargo, que la meta del Gobierno no será fácil de conseguir.

“llegar a las 4.500 (camas) va a ser difícil, aunque no imposible. Estamos trabajando para disponer de algunas estructuras en la red asistencial”, explicó en diálogo con Radio Cooperativa.

Aunque es optimista de lograr esta meta “el número de camas final lo va a decidir el número de contagios”.

Por eso, los chilenos están reviviendo por estos días el dilema de “la última cama” que tanto atormentó a su personal de Salud en la primera ola.

Acuña, no obstante, aclara que aún nunca llegaron a tener que tomar esa decisión.

“No hemos tenido ese problema porque no es una política pública. La idea es siempre tener camas abiertas para poder atender gente, cuando no hay disponibilidad de camas, los pacientes se trasladan”, aseguró.

“La verdad es que la lucha por evitar el dilema de la última cama ha sido constante durante todo este tiempo, la idea es no llegar a eso”, continuó el presidente de la Sochimi.

Pero el colapso está cerca. Hace solo unos días, Chile llegó a tener solo 135 camas de terapia intensiva disponible en todo el país. Ayer, las camas libres eran 150.

“Mientras se mantengan los casos y contagios diarios altos, obviamente que la demanda de camas críticas se va a mantener, se está haciendo todo lo posible en políticas públicas por disminuir la cantidad de casos, y por ende, disminuir la demanda de camas críticas”, concluyó Acuña.

No es el único que describe un escenario sombrío.

El más reciente informe sobre la situación de la pandemia, elaborado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile alertó que el incremento de ocupación de camas por parte de contagiados de coronavirus “sigue muy acelerado”.

Este trabajo reveló que el país presenta “un ingreso neto promedio diario de 38,71 pacientes por día en la última semana, superior al máximo tolerable por la disponibilidad actual”.

“En la práctica, es una saturación completa del sistema”, admitió el informe de 35 páginas, realizado por el académico Mauricio Canals, el pasado 11 de abril, y pidió una meta de camas muy superior a la planteada por el Gobierno: “Para resistir este embate en máxima carga necesitaremos entre 5.000 y 5.500 unidades de cuidados intensivos para tener alguna relativa seguridad”.

Y además, destacó: En el futuro inmediato, “es muy importante elevar la percepción de riesgo en la población, no dejarse llevar por la autocomplacencia de una buena campaña de vacunación”.

Chile, hasta el momento, reporta una exitosa campaña de vacunación con 7.444.769 personas vacunadas con al menos una dosis, mientras que, 4.590.755 personas han recibido el tratamiento completo (dos dosis).

El proceso de vacunación chileno comenzó el pasado 24 de diciembre y se realiza con dos vacunas, la de Pfizer-BioNtech y la de Sinovac.

Pero el plan del Gobierno es sumar más fármacos, en lo posible.

Recientemente, el Instituto de Salud Pública de Chile aprobó el uso de emergencia de la vacuna chino canadiense CanSino, lo que elevó a tres los inoculantes anti Covid-19 autorizados en el país.

Pero, a pesar de ser uno de los países con más vacunados per cápita del mundo, Chile vive una creciente crisis sanitaria generalizada por la pandemia, no solo con su sistema sanitario al borde del colapso, sino también con una curva de contagios que no afloja: recientemente reportó más de 9.000 casos diarios y más de 100 personas fallecidas en 24 horas, según datos del Ministerio de Salud.

El año pasado, durante su primera ola, la Región Metropolitana de Santiago, la capital del país, alcanzó un 98% de ocupación de las camas de terapia intensiva -aunque el Gobierno solo reconoció un 97%-, pero el promedio de nuevos casos diarios fue mucho menor al de esta segunda ola de la pandemia.

Ayer el Ministerio de Salud reportó 5.718 nuevos contagios y 35 nuevos decesos en las últimas 24 horas, lo que elevó el total a 1.088.710 y 24.518, respectivamente.