Adela Raquel Rodríguez, de 46 años, apareció muerta en la ruta hacia Uspallata. A su lado, estaba su marido, herido y borracho. La fiscal pensó que había sido un femicidio. Pero el caso tuvo un giro inesperado.

Adela Raquel Rodríguez (46) murió atropellada y golpeada. Cerca de las 6.45 de este viernes, un camionero de Brasil encontró a dos personas tiradas a un costado de la ruta, en el túnel 3, antes de llegar a la ciudad de Uspallata. Es el camino de alta montaña que une Mendoza con Santiago de Chile.

Cuando llegó personal de Gendarmería comprobó que la mujer estaba muerta. Tenía múltiples fracturas y cortes en su cuerpo. A pocos metros de Adela estaba su marido Cristian Ivars (45), borracho y con heridas de golpes y cortes. Por la gravedad de su estado, el hombre no pudo aportar detalles de lo ocurrido. Sólo recordaba haber estado en una fiesta con otra pareja y que nos sabía por qué lo dejaron allí.

Adela Raquel Rodríguez, la víctima, apareció muerta al costado de la ruta a Uspallata. Foto: Diario Los Andes
Adela Raquel Rodríguez, la víctima, apareció muerta al costado de la ruta a Uspallata. Foto: Diario Los Andes

Durante la mañana, los investigadores policiales asociaron este caso con la aparición de un auto con el parabrisas roto y signos de haber chocado. Estaba estacionado frente al barrio Las Bóvedas, en un badén sobre la Ruta 52, en Uspallata.

En el interior del auto, un Renault Scénic, dormían un hombre y una mujer. Se trataba de Fernando Figueroa (43) y Jésica Maffei (40). Llevaban una parrilla, tenedor y cuchillo para asado, platos, vasos y restos de comida y de bebidas. Y según la propia declaración de la pareja eran los responsables de haber atropellado al matrimonio y acabar con la vida de la mujer.

La versión que dieron fue que estaban todos borrachos. Y que, al regresar de comer el asado, el conductor del auto estuvo a punto de chocar dos veces, lo que provocó una discusión entre los hombres. A la altura del túnel 3, el conductor obligó a Ivars y a su mujer a bajarse del auto. Fue cuando en unos segundos de locura los habría atropellado.

La mujer que acompañaba al conductor declaró que aunque creyeron que sus amigos estaban muertos, su pareja que era el conductor, sacó un hacha del auto y comenzó a golpearlos para asegurarse de que no permanecían con vida. El relato coincide con los cortes que tenían Adela y su marido, muchos de ellos en la cabeza.

Sobre la banquina, la Policía Científica detectó manchas de sangre que serán analizadas por los peritos.

Adela tenía cinco hijos y era muy querida por sus vecinos que lamentaron su muerte en las redes sociales. El matrimonio vivía en Godoy Cruz, Gran Mendoza.

El caso es investigado por la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, quien ordenó la detención de la pareja y en las próximas horas los imputaría por homicidio agravado por alevosía y ensañamiento.