El presidente mexicano presentará su iniciativa migratoria en la cumbre virtual sobre el cambio climático que comienza el jueves.

Andrés Manuel López Obrador insiste en que la solución a la migración y el cambio climático está en los árboles. El presidente mexicano ha anunciado este domingo que propondrá al mandatario de Estados Unidos, Joe Biden, una ampliación de su programa de siembra de árboles –conocido como Sembrando Vidas– a países de Centroamérica. Una alianza de este tipo, con la que ha insistido desde que comenzó de su Gobierno en 2018, requeriría una financiación a la que, hasta ahora, EE UU no ha accedido. Para López Obrador, la siembra de tres millones de hectáreas en Centroamérica contribuirían a detener la migración hacia EE UU, bajo la premisa de que crearía 1,3 millones de empleos en la región.

“Esto permite que la gente no se vea obligada a emigrar, ayuda mucho al medio ambiente (…) nos permitiría ordenar el flujo migratorio, este mes pasado de marzo, se desbordó. Lo peor es que los polleros y los traficantes de personas están sugiriendo que lleven niños los migrantes, cosa que se me hace inhumano, cruel, indeseable, vil”, ha explicado en un vídeo grabado en los jardines de su finca en el sureño Estado de Chiapas. La propuesta sería presentada en la cumbre virtual sobre cambio climático a la que Biden ha convocado esta semana –jueves y viernes– a líderes de 40 países, y que servirá como preámbulo para la conferencia del clima de la ONU (COP26) prevista para noviembre en Glasgow.

El mandatario mexicano ya había hecho una propuesta similar al anterior presidente estadounidense, Donald Trump, en una especie de Plan Marshall para sacar adelante, con los programas sociales de López Obrador, a las comunidades centroamericanas. Trump hizo poco caso a la propuesta mexicana, por lo que el Gobierno emprendió unilateralmente algunas de sus ideas. Por ejemplo, en julio de 2019, México entregó 30 millones de dólares a El Salvador para la siembra de árboles frutales y maderables en comunidades rurales. Hasta ahora, se desconocen los efectos que esas inversiones han tenido en la región. El Gobierno mexicano, además, reforzó con 10.000 miembros de la Guardia Nacional la seguridad en la frontera sur ante las presiones de EE UU.

La propuesta de López Obrador en esta ocasión añade un par de prerrogativas para los migrantes. Pide visas de trabajo de seis meses en EE UU para los participantes del programa Sembrando Vida, así como una vía para solicitar la ciudadanía estadounidense. Los planteamientos del mexicano salen significativamente del panorama dibujado por la Administración Biden. Hace semanas el Gobierno estadounidense busca una salida para atender las peticiones de asilo de los migrantes que se han acumulado en los últimos años, mientras mantiene cerrada su frontera sur para la recepción de nuevos solicitantes. López Obrador, también, ha apelado a un acuerdo regional que incluya a Canadá, EE UU, México y Centroamérica para atender la crisis migratoria. “Por qué no ordenamos el flujo migratorio y nos complementamos”, ha dicho.

La participación de México en la cumbre sobre el cambio climático ocurre en un momento en el que el compromiso del Gobierno López Obrador con el medio ambiente es ampliamente cuestionado por expertos y organizaciones civiles en el país. México no ha conseguido comprometerse a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero más allá de un 22%, la misma cifra que prometió en 2015 cuando se adhirió al Acuerdo de París. El compromiso del Gobierno mexicano era aumentar sus objetivos cada cinco años, sin embargo, la Administración de López Obrador no ha presentado un plan para ampliar sus objetivos y cumplirlos.

El presidente mexicano ha hablado, entre árboles de cedro y caoba de su finca, sobre comprometerse a reducir la extracción de hidrocarburos y aumentar la inversión en hidroeléctricas. Poco más. Mientras, su Gobierno mantiene una lucha contra las compañías que invierten en la generación de energías limpias y con significativos recortes en el presupuesto dedicado al medio ambiente. Las críticas sobre la carencia de una visión climática para su Gobierno crecen una vez que ha dedicado buena parte del dinero público en la construcción de la refinería de Dos Bocas (Tabasco) y el Tren Maya, en la península de Yucatán.