La Reina Isabel cumple este miércoles 95 años, en el que sin duda será su celebración más amarga, tan solo cuatro días después del funeral de su marido, el duque de Edimburgo.

La monarca, que estará de duelo oficial hasta el viernes, soplará las velas en compañía de un pequeño grupo de familiares durante un «almuerzo tranquilo» cuyos detalles son privados, según adelanta la prensa local, pero dos tradiciones que durante años han tenido lugar el 21 de abril han sido canceladas.

Así, esta vez no se hará público el retrato oficial de cumpleaños y por segundo año consecutivo no se dispararán al aire las salvas en su honor en Hyde Park y la Torre de Londres, según confirmó el ministerio de Defensa. Los disparos habían sido suprimidos también en el 2020 debido a que la Reina y su marido estaban confinados en el Castillo de Windsor debido a la pandemia de Covid-19.

Fue precisamente allí donde juntos, acompañados únicamente por algunos miembros del servicio, degustaron la tarta de chocolate que la reina siempre pide para celebrar el día de su nacimiento y cuya receta data de la época de su tatarabuela la Reina Victoria. Fuentes reales declararon al diario británico ‘The Daily Mail ‘que la única conmemoración pública se producirá a través de sencillos homenajes en las redes sociales.


La reina, nacida el 21 de abril de 1926 en la capital británica como la Princesa Elizabeth Alexandra Mary, celebra además su cumpleaños de forma oficial en junio con el famoso Trooping the colour, el desfile militar frente al palacio de Buckingham que, tal y como se anunció hace unas semanas, también había sido suspendido este año, antes de que se produjera la muerte del príncipe Felipe, que precisamente el día 10 de ese mes habría cumplido cien años. El desfile se celebra en junio porque es cuando hay más posibilidades de que el clima sea soleado en Londres.

La monarca lleva 69 años en el trono, pese a que cuando nació no estaba destinada a reinar. Pero la abdicación de su tío Eduardo VIII en 1936 puso la corona a su padre George VI y cambió por completo el rumbo de su vida, que ha estado en los últimos años cargada de momentos difíciles, aunque el peor ha sido tener que enterrar al que fuera su esposo durante 73 años. Tanto su cumpleaños como la muerte del duque parecen sin embargo ser la excusa perfecta para intentar sanar una de las heridas que más dolor le han causado a la soberana en los últimos tiempos: la salida de su nieto Harry de la Familia Real y su mudanza a Estados Unidos junto a Meghan Markle y el hijo de ambos, Archie. El hijo menor del Príncipe Carlos y Diana de Gales asistió el sábado a las exequias de su abuelo, con quien tenía una muy buena relación, y según algunas fuentes visitará a la reina mañana, antes de regresar a Norteamérica.

No se espera que Isabel II aparezca en público en los próximos días, pero lo hará el 11 de mayo, durante la apertura del Parlamento en Westminster, al que Buckingham ya confirmó que asistirá junto a su hijo el Príncipe Carlos.