Las autoridades aseguran que podrían haberse vacunado a más de 75 personas.

Dos veterinarios chilenos fueron acusados de administrar y entregar vacunas caninas contra el coronavirus a unas 75 personas en la ciudad de Calama, en el norte de Chile, según informó Rossana Díaz, secretaría de Salud (Seremi) de la región de Antofagasta.

Díaz explicó que uno de los profesionales cuestionados, perteneciente a la veterinaria Muñoz, habría difundido un estudio falso sobre la efectividad de la vacuna óctuple (recetada para prevenir moquillo, parvovirus, parainflueza, entre otras patologías) en seres humanos y promovido dicho tratamiento.

Se trata del veterinario Carlos Pardo, quien “dice haber hecho un estudio en seres humanos y lo difundió para poder vender la vacuna canina e inocularla en humanos”, aseguró la secretaria Díaz. El sujeto se vacunó a sí mismo y se indaga si también inoculó a otras personas.

El otro caso es el de una veterinaria chilena, la cual admitió públicamente que vacunó a cuatro personas y a ella misma contra el coronavirus con un inmunizante para perros. Pese a este número, las autoridades estiman que los inoculados en realidad superarían los 70.

Ante estos hechos se pronunció también el Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet), que rechazó cualquier tipo de experimentación ilegal en humanos y anunció una serie de acciones legales.

Según detallaron desde el Colmevet, los acusados cometieron un acto ilegal al prescribir vacunas destinadas exclusivamente para animales a personas, siendo así un acto de intrusismo profesional. Asimismo, les acusan de “estafar” a las personas a quienes inocularon las vacunas.

Hasta el momento no existe un listado de quiénes serían los vacunados con el inmunizante, pero sí que serían personal médico y trabajadores de la minería, ya que en la zona de Calama se encuentra la mina de cobre Chuquicamata, una de las más importantes de Chile.