El copresidente de la entidad financiera reconoce que valoraron mal el impacto en la comunidad futbolística: “No es nuestro lugar decidir la mejor fórmula para el fútbol europeo”

JP Morgan entona el mea culpa por su papel de financiador de la Superliga. La entidad ha reconocido que “claramente juzgamos mal cómo sería visto este acuerdo” después de que la mayoría de los equipos impulsores abandonaran el proyecto ante el rechazo público.

El copresidente de JP Morgan, Daniel Pinto, ha asegurado que “esperábamos que esto fuera muy emocional”. “Logramos un préstamo para un cliente. No es nuestro lugar decidir la forma óptima para que el fútbol funcione en Europa y el Reino Unido”. 

“Claramente juzgamos mal cómo se vería este acuerdo en el conjunto de la comunidad futbolística y cómo impactaría sobre ella en el futuro. Aprenderemos de esto”, aseguró Pinto en una entrevista en Bloomberg. “Al final los fans del fútbol se han escuchado alto y claro, y eso es lo más importante”.

La entidad financiera se había mostrado previamente a financiar la Superliga con un préstamo de 3.983 millones de euros. Una inyección inicial para arrancar el proyecto por la que recibiría tras 23 años unos 6.100 millones, según ha publicado el semanal alemán Der Spiegel. Los 12 clubes de fútbol -Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid, Manchester United, Manchester City, Liverpool, Arsenal, Chelsea, Tottenham, Juventus, AC Milán y e Inter de Milán- se habrían comprometido con la entidad a abonar 264 millones al año, intereses incluidos durante ese plazo de tiempo.

“Esperamos que la Superliga, la FIFA, la UEFA y las competiciones nacionales se junten y vean cuál es la mejor fórmula: si esta u otra. Y desde ahí esperamos lo mejor para todos”, ha reconocido el copresidente de la entidad, quien ha añadido que esperan poder colaborar en el proceso.

La fallida Superliga, al margen de UEFA y FIFA, buscaba la gestión directa por parte de estos clubes de sus derechos audiovisuales y comerciales para multiplicar sus ingresos, disputando un mayor número de partidos entre ellos. Los organizadores garantizaban el reparto de 3.500 millones de euros a los 15 equipos considerados fundadores, una media de 233 por cada uno para paliar los efectos del Covid-19 y mejorar sus infraestructuras.

El proyecto de competición futbolística ha supuesto además para JP Morgan que la firma de calificación Standard Ethics rebajara su nota. Standard Ethics, que califica a las empresas según su sostenibilidad, ha criticado tantos a los clubes como a la entidad: “Standard Ethics juzga que tanto las orientaciones mostradas por los clubes de fútbol involucrados en el proyecto como las del banco estadounidense son contrarias a las mejores prácticas de sostenibilidad, que son definidas por la agencia de acuerdo con las directrices de la ONU, la OCDE y la Unión Europea, y tienen en cuenta los intereses de las partes interesadas ”, dijo. La nota de JP Morgan fue no solicitada a la entidad.