Reclamarán justicia y memoria a 18 años de la inundación del Salado. Será esta tarde, desde las 18 horas en la plaza 25 de Mayo. Durante la semana estuvo la Carpa Negra frente a la Legislatura para pedir la sanción de la ley del Día de la Memoria del Pueblo Inundado. Habrá actividades también el Concejo.

A 18 años de la inundación del Salado de 2003 en Santa  Fe, organizaciones sociales pedirán justicia y responsables políticos de la mayor tragedia hídrica que vivió nuestra ciudad, que dejó un saldo de 158 muertes y más de 130 mil personas desplazadas de sus hogares. 

Será esta tarde, desde las 18 horas, en la plaza 25 de Mayo, con un acto que contará con burbujas sanitarias y cumpliendo todos los protocolos. El evento es convocado por Carpa Negra Santa Fe, La Poderosa, Ciudad Futura, Red Puentes y Nuestramérica.

De esta forma se cierra la semana de actividades prevista para recordar la inundación del Salado, que contó con el montaje de la Carpa Negra frente a la Legislatura. “Las inundadas y los inundados seguimos gritando que la impunidad inunda tanto como el agua, y seguimos exigiendo justicia” indicaron.

Recordaron que “el principal responsable, el ex gobernador Carlos Alberto Reutemann, jamás fue imputado por la causa inundaciones, y sigue ocupando una banca en el Senado Nacional”.

En este sentido, remarcaron que el año pasado se impulsó el proyecto de ley del Día de la Memoria del Pueblo Inundado. La iniciativa busca declarar al 29 de abril como feriado administrativo que “incluye la efeméride dentro del calendario escolar en los distintos niveles del sistema educativo provincial, para construir en las aulas un significado colectivo de una fecha que desgarró las vidas de todos los barrios del cordón oeste de la ciudad, y contribuir a que nunca más nos inunde la desidia estatal”. Si bien el proyecto obtuvo media sanción en Diputados, aún no fue tratado por el Senado.

María Claudia Albornoz, integrante de la Carpa Negra y vecina de barrio Chalet, contó que anoche hicieron una ronda con vecinos en la carpa instalada frente a la Legislatura y que recordaron lo ocurrido hacer 18 años. “Aprendimos a organizarnos. Anoche nos juntamos con vecinos y muchos recordábamos que no sabíamos qué estaba pasando. Algunos no sabían si quedarse en sus viviendas, si irse. No había una voz oficial que nos dijera qué pasaba”, sostuvo Albornoz.

Agregó que “fueron momentos de mucha desesperación. Aprendimos a mirar la obra pública, quién la licita, quién la gana y aprendimos que la obra pública puede ser corrupta. Ahora estamos tratando de que la memoria sea ley”, en referencia al proyecto que está en la legislatura.

Albornoz señaló que “la tragedia de la inundación siempre fue evitable” y que “nunca se midió la pérdida económica en la ciudad por la inundación”. En este sentid, sostuvo que “el atraso que sufrió la ciudad de Santa Fe fue enorme. La economía funcionó en forma distinta. Veníamos de un 2001, de una debacle, nos estábamos levantando y con la inundación la ciudad atrasó 10 años”.

Por último, la referente de La Poderosa indicó que “queremos que los gobiernos aprendan de la tragedia para que no nos vuelva  a pasar y que se debe integrar la ciudad”.

En el Concejo

Por su partes, esta mañana -a las 10 horas- se llevarán a cabo en el Concejo distintos reconocimientos a vecinos y vecinas de la ciudad de Santa Fe que tendieron una mano y trabajaron por los demás en el crimen hídrico de 2003.
También estará disponible en la explanada del Concejo expuesta la Muestra fotográfica “Rescatar(nos)”, un trabajo de los fotógrafos José Almeida, Hugo Pascucci y Eduardo Seval.

Aquel inolvidable 29 de abril

La inundación de 2003 se produjo cuando el agua del río Salado ingresó a la ciudad por una brecha en la defensa del cordón oeste de la ciudad. El agua comenzó a ingresar el domingo 27 de abril por la noche y llegó a su peor momento el martes 29. En pocas horas todos los barrios del oeste quedaron bajo agua, incluido el nuevo Hospital de Niños.

Miles de vecinos salieron expulsados de sus viviendas -con lo puesto, a pie o en canoas- y se refugiaron en improvisados centros de evacuados. Otros, generalmente los jefes de familia, permanecieron en los techos durante semanas para cuidar las pocas pertenencias que habían logrado salvar.

La catástrofe conmocionó a la ciudad entera. Los chicos no asistieron a clases durante más de un mes debido a que la mayoría de las escuelas alojó a los damnificados. Muchos vecinos que no se habían inundado colaboraron como voluntarios para atender las urgentes demandas de los evacuados.

Las pérdidas materiales fueron inmensas. El gobierno provincial debió gestionar fondos a la Nación y se creó el Ente de la Reconstrucción para resarcir a los damnificados. En paralelo, la Justicia comenzó a investigar las responsabilidades. Hoy los afectados que demandaron al Estado continúan pidiendo justicia.