Portugal inauguró hoy el puente peatonal suspendido más largo del mundo, sobre el río Paiva, en el norte del país, que con sus 516 metros supera el récord establecido en 2017 por la pasarela Charles Kuonen de los Alpes suizos.

El puente, montado a una altura de 175 metros, atraviesa un barranco granítico del municipio de Arouca y está formado por 127 planchas de rejilla con barandillas metálicas de 1,20 metros de ancho, sujetas por cables de acero a unos pilares en forma de “V” situados a cada extremo.

“Aunque hace un tiempo que terminó la construcción del puente, esta inauguración es importante pues nos permite retomar nuestra actividad turística”, declaró a la AFPTV la alcaldesa de Arouca, Margarida Belem, ensalzando una “atracción fundamental” para la región.

Esta parte del río Paiva ya cuenta con un recorrido de 8 kilómetros de pasarela de madera, que serpentea adentrándose en el valle.

Antes de la inauguración oficial, los vecinos de la zona pudieron descubrir antes que nadie la estructura, denominada “516 Arouca”, en alusión a su longitud récord.

“Vivo aquí y cuando oí hablar la primera vez del proyecto de este puente, en verdad ni me lo creía. Pero, hoy, estoy muy orgulloso de estar aquí”, comentó un habitante, Marcio Soares, que describió una “experiencia única”.

“Les aconsejo fervientemente que vengan, aunque, como yo, tengan vértigo, debó reconocer que no padecí en absoluto”, declaró otro residente, Rui Brandao.