El diseñador la recordó con un sentido posteo en su cuenta de Instagram. Su mamá, Graciela Papini, también le dedicó sentidas palabras.

Exactamente 30 días pasaron desde la triste partida de Sofía Sarkany. Con solo 31 años y apenas una semana más tarde de haberse convertido en madre, la reconocida diseñadora murió a causa de un cáncer, el 29 de marzo. Junto a Tomás, su pareja por más de tres años, habían decidido ser padres por subrogación de vientre cuando se enteraron de su enfermedad. El nacimiento de Félix estaba programado para el 28 de marzo pero se adelantó: llegó al mundo seis días antes, el tiempo suficiente para que Sofi pueda conocer a su bebé, tenerlo en sus brazos y cumplir su sueño.

Este jueves, un mes después de su fallecimiento, Ricky Sarkany, su papá, la recordó con un sentido posteo en InstagramPopi, un mes. Pareciera que paso muy rápido… pareciera a la vez que fue una eternidad. Cada instante te extrañamos más, tu sonrisa única, tu alegría de vivir y tu amor eterno por tu familia y amigos”, escribió al pie de una imagen de su hija, sonriendo.El mensaje de Ricky Sarkany a un mes de la muerte de su hijaEl mensaje de Ricky Sarkany a un mes de la muerte de su hija

Graciela Papini, la mamá de Sofía, también le dedicó sentidas palabras este jueves en las redes sociales. “Mi chiquita valiente, ya un mes que te fuiste. ¡Cuánto te extraño! Te amo”, expresó junto a varias postales de ella.El recuerdo de la-mamá de Sofía Sarkany a un mes de su muerte El recuerdo de la-mamá de Sofía Sarkany a un mes de su muerte

Aquel trágico 29 de marzo las hermanas de la diseñadora la despidieron en las redes. Clara recordó cómo fueron sus últimos instantes de vida: “Te fuiste cuando sonaba tu canción favorita, y te hacíamos masajitos, te dábamos besos, te cantábamos y charlábamos. Tan vos. Llena de amor. Gracias por tantos momentos mágicos hermanita mía. Sos una luchadora, una sabia y una persona llena de bondad y amor. Volá muy alto. ¡Pintá el cielo con tu pasión y descansa que lo diste todo y más! Ya nos volveremos a ver”, escribió.

Violeta, la menor de las cuatro hermanas, expresó: “Fuiste la primera, abriste las puertas y guiaste nuestro camino, iluminaste y nos enseñaste gran parte de lo que sabemos. Vos fuiste la que se tropezó para decirnos qué camino agarrar. Mirándote, admirándote, festejando tus triunfos y aprendiendo de tus errores”, fueron algunas de sus palabras. Josefina, por su parte, también le dedicó un posteo: “Te voy a extrañar tanto, tanto, tanto. Toda mi vida. Gracias por esta hermosa vida compartida. Fuiste sos y serás mi hermana y mejor amiga. Y ahora, cómo me dijiste, ambas guardianas de nuestros bebés”.

Sofía (a la izquierda) junto a sus padres y sus hermanas Josefina, Clarita y Violeta. Ella era la mayor de cuatro hijas
Sofía (a la izquierda) junto a sus padres y sus hermanas Josefina, Clarita y Violeta. Ella era la mayor de cuatro hijas

Sofía había logrado forjarse un nombre propio en el mundo de la moda, con una línea personal y distintiva dentro de la marca de su padre. Artista plástica, fotógrafa amateur y con estudios en la prestigiosa Central Saint Martins de Londres, irrumpió con fuerza en 2012 con una muestra en el Centro Cultural Recoleta, en la que presentó una colección de zapatos multicolor, con plataformas altísimas y de colores, estampadas con manchas que ella misma pintaba.

Empezó a trabajar en la marca de su padre a los 18 años, cuando a Sarkany le detectaron un tumor en el riñón. “Suena el teléfono y era mi mamá llorando, que no podía ni hablar. Yo no entendía nada. Me pasa con mi papá, que me dice que estaban en el médico, que esa misma noche lo iban a tener que operar y no se sabía qué podía pasar. Me dice: ‘Necesito que vengas a la oficina’. Yo, sin entender nada, me cambié y fui lo más rápido que pude”, contó sobre aquel día.

La intervención salió bien, pero Sofía siguió trabajando en la empresa: “Pensaba que era enorme y tenía todo clarísimo, pero mirando para atrás, ¡era re chiquita!”. Luego asumió el desafío y cumplió el sueño de abrir un local de indumentaria con identidad propia, donde el arte era una referencia fundamental. Su gran objetivo era diferenciarse sin renunciar a sus raíces.