El actor se impresionó con lo que encontró en la caja misteriosa y una de las participantes tuvo que rescatarlo

Se acercan momentos decisivos en la segunda temporada de Masterchef Celebrity y las pruebas son cada vez más exigentes. Con las semifinales a la vuelta de la esquina, cada jueves de última chance las dificultades se incrementan. El domingo está cada vez más cerca en el almanaque y ningún participante quiere ser parte de la gala de eliminación.

En esta oportunidad, fueron seis los cocineros que buscaron evitar el delantal negro. Alex CaniggiaCarmen Barbieri, JuanseDaniel Aráoz, Cande Vetrano y Gastón Dalmau ingresaron con la energía de siempre y se dirigieron a sus estaciones dispuestos a dar lo mejor. El conductor Santiago del Moro anticipó que se trataba de una noche que iba a marcar “un antes y un después a nivel culinario”. Después de generar tanta intriga, autorizó a correr la tela roja que cubría la caja para dejar ver a los grandes protagonistas de la noche.

Lo que había sobre la mesada era una caja transparente con caracoles traídos directamente de Valeria del Mar. Pero no se trataba de un souvenir de vacaciones sino del elemento principal con el que tenían que cocinar para seguir en el certamen. Las reacciones fueron de las más diversas. “¡Amo los caracoles de mi abuela Rosario!”, exclamó Carmen, sin dudas la más entusiasmada. “Me veo preocupado”, reconoció Gastón, mientras que Daniel fue el más disgustado por la sorpresa. “¿Estos caracoles están vivos? Me da un poco de impresión”, afirmó resignado.

El desafío para los participantes era elaborar dos platos con los simpáticos moluscos. Uno de ellos, con la condición de que estuvieran gratinados, mientras que en el otro podían liberar su imaginación. “Es una carne espectacular para saborizar. Pueden usar toda su imaginación porque todo lo que le pongan, lo absorbe“, señaló Germán Martitegui, uno de los jurados, avalado por sus colegas Damián Betular y Donato De Santis.

Según los chefs, cocinar caracoles parecía ser lo más fascinante del mundo, pero no lograron transmitirle ese entusiasmo a Aráoz. El cordobés estaba más descolocado aún luego de escuchar las directivas, y pidió la palabra antes de ir al mercado. “Yo estoy totalmente shockeado. No tengo ningún problema en pasar directamente a la gala de eliminación, pero es una prueba que me sobrepasa”, admitió el participante, generando un momento de silencio en el estudio.

“No sé que hacer, honestamente lo digo. De todo corazón”, insistió el cordobés, inesperadamente abatido por la presencia de los caracoles. “Me supera, no voy a poder hacer esta prueba”, resaltó, sin explicar cuáles eran esos motivos que le impedían cocinar los caracoles. Pero Carmen captó la sensación, levantó la mano y se ofreció como voluntaria. “¿Puedo ayudarlo? ¿Puedo hacer yo el hervor y dárselos después?”, preguntó La Leona, que obtuvo el permiso del conductor. “Bueno, a mí me da un poquito de impresión, así que quizás le pido una ayuda”; aceptó el actor, mientras miraba cómo los caracoles se deslizaban por la caja transparente, como si buscara de a poco amigarse con ellos.

Con el correr de la gala, y gracias a la ayuda de su compañera, Aráoz logró sobreponerse a la situación y entregar a tiempo. El tribunal juzgó como muy digno su plato de caracoles con salsa de hongos, tomate y cilantro, y tuvo unas cuantas objeciones con el gratinado en base a tres quesos y salsa blanca. “Creo que las devoluciones del jurado son enormemente generosas”, reconoció el actor. “Me sirven para la próxima”, agregó, sabiendo que no tenía chances para evitar el domingo. El único boleto quedó en manos de Carmen, que ratificó su condición de favorita en la materia y se aseguró una semana más en el certamen.