Se trata de una competición que se establecerá en simultáneo en todo el planeta. Los límites lo ponen los runners

Un día al año la Wings for Life World Run se lleva a cabo de manera simultánea en numerosas ciudades y a través de la App en todo el mundo. Se trata de esa jornada en la que todos los participantes comienzan la carrera al mismo tiempo, ya sea de día o de noche (dependiendo de dónde se encuentren), con un objetivo compartido: recaudar fondos para la búsqueda de la cura de lesiones de médula espinal.

Con un formato único, los participantes corren lo más lejos posible hasta que son alcanzados por una línea de meta en movimiento, el Catcher Car, que persigue a los corredores a lo largo del camino, cada vez más rápido, hasta que todos hayan sido atrapados. Esta línea de meta móvil permite a los participantes con cualquier nivel de habilidad completar la carrera.

El próximo domingo 9 de mayo a las 11 UTC (8 AM de Argentina) será la largada de una nueva edición de la llamativa competición. La aplicación, que se puede descargar de forma gratuita, incluye un rastreador de carrera, una calculadora de ritmo, una experiencia de audio y música para correr.

Más de 60 países están participando. La carrera se puede correr de forma individual y, como novedad desde este año, se puede participar también en equipo, convocando a un grupo de amigos o colegas de entrenamiento. Ya hay más de 2.500 equipos registrados.

El 100% de las cuotas de inscripción y las donaciones de la carrera se destinan a ayudar a encontrar una cura para las lesiones de la médula espinal. Desde su lanzamiento en 2014, la iniciativa ha atraído a más de 435.000 personas de 193 nacionalidades diferentes para participar en más de 58 países de los siete continentes. En total se han recaudado 20,6 millones de euros (25,3 millones de dólares) y se han cubierto más de 4,2 millones de kilómetros.

En el penúltimo año de la secundaria mi mejor amigo sufrió una lesión de la médula espinal cervical como resultado de un accidente desafortunado jugando al rugby”, escribió Timothy O’Shea, explicando sus razones para anotarse y correr en California, y agregó: “A través de nuestra amistad pude ser testigo de primera mano de las dificultades físicas, sociales y psicológicas a las que están forzados los individuos paralizados, y su enorme red de apoyo. Mi amigo me inspiró a dedicar mi vida como investigador médico a trabajar para avanzar en lo que sabemos sobre la patofisiología de las lesiones de médula espinal y cómo podemos desarrollar tratamientos más eficaces”.

Otra corredora, Mandy Marsh, en Cambridge, escribió: “Mi papá se cayó de un techo y se rompió la columna vertebral a nivel de la cintura. A partir de ese momento se convirtió en lo que se llama un parapléjico incompleto. Desde ese momento está en una silla de ruedas. Años más tarde compró su primera bici manual, y recaudó un montón de dinero a lo largo de los años para muchas diferentes organizaciones benéficas para tratar de ayudar a otros. Papá es un milagro y estamos todos muy orgullosos de él. Quería participar de esta carrera para él y con él, en su honor y para decir papá, sos de verdad mi héroe”.

Ese tipo de historias son típicas de aquellos que citan una conexión personal con la lesión de la médula espinal, pero cada uno tiene su propia motivación especial cuando se trata de correr, ya sea para cambiar el mundo, o simplemente dar un primer paso más pequeño.

El 9 de mayo será el día en que los miles de corredores se unirán para participar de Wings for Life en todo el mundo. Será un nuevo desafío en el que se correrá por los que no pueden.