En el programa 14° de “Seres Libres” Gastón Pauls estuvo acompañado por Leo García quien habló sobre su adicción a la droga.

“La primera vez que consumí no sentí nada por que yo le tenia terror a la droga. Empecé a consumir de muy grande,  cuando me hice famoso, a los 31 años. Por eso no quede tan quemado, pero la fama es puro cuento.  Me expusieron tanto que la subida fue alta y la caída dura”, reveló el músico en diálogo con el conductor del ciclo televisivo. 

En ese contexto, García destacó: “Uno busca la felicidad. Excederse con las salidas, con el alcohol con las drogas, con todas las cosas que uno busca como diversión, que es euforia y después te conlleva al bajonazo”.

“En los bajonazos me di cuenta que estaba acumulando mas bajón que felicidad, eso me hizo dar cuenta que me estaba destruyendo y empecé a buscar la ayuda necesaria”, reconoció.

“En los artistas, que nos pasa que lidiamos con la fama, con la exposición, el narcisismo nos distorsiona la búsqueda de la felicidad. Y la felicidad es simple, vivir el momento”, analizó en otro tramo de la charla con el actor.

“La droga da luz, te da una luz inmediata. Se quema luego y hay una resistencia que no tolera más. Está bueno sacar a la luz todo lo oscuro. Pero está claro que uno va solito a esos lugares. Nadie te obliga y el entorno es el que uno se merece”, reflexionó.

García también se refirió a la circunstancia en la que escribió Reírme más, uno de sus grandes éxitos: “No quiero nada más/ Desear me hace mal/ Nunca basta el amor/ Peor es esperar lo mejor/ Nunca basta, nunca basta/ Por eso quiero reírme más”. “Cuando saqué el disco me hicieron una nota en Clarín y yo estaba hablando re depresivo. La canción decía reírme mas y yo lloraba todos los días”, se sinceró. 

“Yo agradezco todo lo que viví, estoy reconciliándome con mi pasado. Mi primer disco lo hice bajo los efectos de Ayahuasca, sin saber lo que era, por que estaba en una quinta y éramos un grupo de artistas plásticos y de músicos y yo tenia mi estudio de grabación”, exclamó.

“Después viene la cocaína, que viene a sacarte la borrachera. Y después viene el combo y termina en que te alimentás mal. El cuerpo pide grasa urgente al día después”, reveló.

Entonces Leo García instaló la temática de la marihuana legal. “Otra droga que para mí es droga, es la marihuana. Lo digo con delicadeza por que sé que se usa para fines médicos y que es importante que esté legalizada”, reflexionó.

“Si las drogas estuvieran legalizadas cuánta verdad habría, sería mucho más sano el mundo”, declaró el cantante. Y siguió: “La música electrónica, curiosamente tiene esa adaptación a la droga, que si no tomas MD o MA o una pastilla de éxtasis parecería que no es lo mismo bailar. Cuando bailar es una expresión del alma y uno puede entender y apreciar mucho mejor”. 

“Yo en las épocas de recuperación me perdí los shows de The Pet Shop Boys, de Madonna, por no drogarme. Estaba en un entorno que si no tomaba la pastilla para bailar no iba a ser lo mismo y entonces me quedaba asustado en casa y no salía. Perdí un montón de cosas para limpiarme“, reconoció García.

Acerca de su estado a la hora de protagonizar un recital, explicó que “Siempre fui muy respetuoso con el tema del escenario. Pocas veces hice un show colocado. No podés hacer un show fumado y mirar a la gente, se pierde la empatía”, manifestó.

“La marihuana te saca la empatía. Te vuelve para adentro, no te deja expresarte. Después del show venia la joda y todo eso bueno que recibía del publico la terminaba quemando y matando todo con una pastilla de Rivotril para dormir”, comentó.

“He buscado ayuda en un chamán. Hice una terapia que se llama Kambo, que me ayudó muchísimo. Se hace con veneno de rana que no es droga, es una purga. Tambien se puede hace runa dieta higienista. La alimentación tiene mucho que ver, hay que desintoxicar al cuerpo”, explicó como método.

“Uno en un momento de bajonazo llega a despreciar la vida y pensar en el suicidio. La culpa es lo que más te mata al final de una jornada de dársela con todo. Te agarra ira, te enojás con todo el mundo, puteás a quien no tenés que putear”, se lamentó y concluyó: “Cuando llegamos al punto de no apreciar la vida, de decir que todo es una mierda, fantaseás con qué pasa si uno se mata… La solución no esta ahí, la vida vale mucho”.