El miércoles 12 de mayo será la presentación oficial del nuevo espacio, que estará coordinado por Alejandro Vila, y el lanzamiento de un programa de preincubación de proyectos.

La ciencia rosarina es reconocida a nivel nacional e internacional. Proyectos nacidos en algunos de los institutos de investigación de la ciudad llegaron a convertirse en grandes empresas, o en soluciones globales para problemáticas puntuales de los sectores productivos. Pero el potencial es enorme sobre todo en cuestiones vinculadas al agro y los alimentos, ejes productivos de la región. En ese marco y con el firme propósito de fomentar el surgimiento de emprendimientos de estas características en la ciudad y en la región, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) pondrá en marcha su incubadora de emprendimientos científico-tecnológicos.

El próximo miércoles 12 de mayo será la presentación oficial del nuevo espacio que buscará unir el mundo de la ciencia con el de los negocios. También ese día se realizará el lanzamiento del programa de pre incubación de proyectos de base científica-tecnológica que llevará adelante la UNR junto a la secretaría de Desarrollo Económico y Empleo de la Municipalidad de Rosario y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación.

El programa será el puntapié inicial de la incubadora, mientras se construye el edificio “UNR Innova” en el predio de la Ciudad universitaria de Rosario en La Siberia, donde funcionará apenas se finalice la obra. Pero además de contar con la nueva infraestructura, que es financiada por Conicet y se realiza en el tradicional predio de la UNR, la idea es capitalizar laboratorios y equipos ya disponibles en las facultades de la ciudad o institutos y darles uso para los nuevos proyectos.

El reconocido investigador y docente rosarino Alejandro Vila será el coordinador científico de la incubadora de emprendimientos científico-tecnológicos de la UNR. La dirección ejecutiva de la Incubadora quedó a cargo de Ernesto Turcato, quien manifestó grandes expectativas por la puesta en marcha del nuevo espacio y por el apoyo institucional que ahora podrán tener científicos y científicas de la ciudad. Es que validar una idea o un proyecto no es tarea sencilla y requiere de un expertise particular del mundo de los negocios que, por lo general, la ciencia desconoce. Unir las dos puntas será el desafío de la incubadora.

“Rosario es un lugar de referencia a nivel nacional. Hay antecedentes de patentes que llegaron exitosamente al mercado, empresas que se generan con científicos o egresados que en sus doctorados lograron crear firmas que exportan globalmente”, dijo Vila y señaló que todo se dio en función de iniciativas personales y no hubo un acompañamiento institucional.

“Probablemente hoy hay muchos científicos, sobre todo de las nuevas generaciones que se están formando y que pueden tener la voluntad de trasferir su conocimiento al mercado, a una empresa, pero no saben cómo hacerlo porque no tienen el saber de los negocios y eso se resuelve creando instituciones”, relató el docente de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario e investigador superior del Conicet en el IBR que recientemente fue incorporado a la Academia Nacional de Ciencias en reconocimiento a su trayectoria.

La creación de la incubadora de emprendimientos científico-tecnológicos era una deuda pendiente en la UNR. En la provincia la Universidad Nacional del Litoral (UNL) hace años que apuesta fuertemente al apoyo de los científicos en estadios tempranos y en la vinculación con los sectores productivos. La nueva gestión en la alta casa de estudios local puso como prioridad la importancia de promover la generación de empresas de base CTI en Rosario y su región mediante alianzas estratégicas con instituciones claves.

Elena Gasparri, secretaria del área de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo de la UNR, destacó que las empresas de base científica tecnológica “necesitan un apalancamiento en una etapa de mucho riesgo”, que es en el inicio, que los privados no cubren. “El Estado tiene que garantizar eso y necesitan infraestructura que determine que ese proyecto inicial puede convertirse en una empresa”, dijo y señaló que “vivimos en una ciudad que tienen una escala importante de producción científica, pero que no está del todo relacionada con el desarrollo productivo de la ciudad”.

Desde la UNR esperan poder generar estrategias de propiedad intelectual, buenas prácticas de laboratorio, validar productos o servicios en el mercado, identificar problemas y oportunidades, identificar el cliente o a quiénes beneficiar, calcular el costo de la solución, analizar qué otras soluciones existen. También generar las capacidades para identificar y obtener financiamiento, análisis de prefactibilidad y diseñar estrategias para retener el derecho de explotación de la solución generada.

“El mundo productivo sabe que necesita el concomiendo y para eso necesitamos nuevas ideas y capacidades

Vila destacó que la incubadora unirá los dos mundos, de científicos y de la producción, ya que no es algo que se genera espontáneamente. Por la tradición de la región vinculada al agro y los alimentos estos serán los dos verticales a desarrollar, enfocados especialmente en la sustentabilidad. “Tenemos empresa que exportan muchos productos primarios, como hace 60 o 70 años, pero nos debemos preguntar ¿de qué va a vivir la región en 20 años? Exportaremos alimentos, probablemente sí, pero tenemos que tener una reconversión para no perder el capital productivo”, indicó.

“El mundo productivo sabe que necesita el conocimiento y para eso necesitamos nuevas ideas y capacidades”, resaltó al tiempo que subrayó que se trata de pensar en el mediano y largo plazo para generar la forma de vivir en Rosario en los próximos 30 años, con empleo de calidad.

El ambiente académico puede generar negocios. Internacionalmente se trata de un modelo que funciona y ha logrado grandes desarrollos para los países. Ahora llegó el tiempo de que Argentina exprima al máximo su potencial, sus talentos, y el ciclo se complete por estas pampas.

Vila recordó que en muchas oportunidades se dio una “transferencia tecnológica ciega”, un concepto acuñado por un investigador de la Universidad de Quilmes que habla de que muchas patentes internacionales se basaron en publicaciones argentinas, investigadores de otras latitudes tomaron ese conocimiento y lo aprovecharon porque acá no se avanzó. “Acá se produce concomimiento, tenemos que aprovecharlo localmente y eso no quiere decir que estamos regalando nuestro conocimiento a la empresa, ni mercantilizando la universidad. ¿Queremos formar profesionales capaces de innovar o queremos crear sólo empleados?”, señaló.

Vila destacó que todo se traccione de forma conjunta entre Conicet, la Municipalidad y la provincia que conocen el territorio y así la incubadora se puede enfocar en ideas para disminuir la traza de carbono o el efecto invernadero, con mayor producción de alimentos, dado que la población consume más proteínas pero la cantidad de tierra disponible para agricultura y agua es limitada. Por eso, “tiene que cambiar el modo de producción y eso se cambia con innovación, ciencia y tecnología: este sector se tiene que reconvertir de cara al futuro”.

Convocatoria

El programa de pre incubación de proyectos de base científica-tecnológica que abrirá su convocatoria el próximo miércoles propone la pre incubación de ideas o proyectos de base científico-tecnológica que puedan producir impacto social y económico en la ciudad de Rosario y su región. Para ello se les proporcionará herramientas de capacitación, asesoramiento en temas específicos y servicio de consultorías que se requieran para sus emprendimientos, además de darles posicionamiento en el entramado del ecosistema emprendedor local y regional.

“Para que las ideas pueden ser avanzadas se va ayudar a dar forma a esos proyecto y los investigadores van a recibir un entrenamiento en cosas que no sabemos hacer, habilidades blandas, cómo armar un plan de negocio, ver cómo son los mecanismos para conseguir fondos, temas de propiedad intelectual o saber cómo convencer a un inversor. Todo con expertos y es un símbolo que se haga con la municipalidad y la provincia que conocen el territorio y las demandas productivas”, precisó Vila.

Para el proceso de selección se considerarán los siguientes criterios: contribución a la innovación y al desarrollo tecnológico local, regional o global y un alto potencial en la generación de productos y/o servicios innovadores. Se seleccionará hasta un máximo de 15 ideas o proyectos. Acompañarán el programa la Universidad Austral , Xerendip, GridX, Creando Futuro, FIXIT y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, además de la provincia y el municipio.