El 1 a 1 en Madrid mostró por primera vez la vulnerabilidad del Real Madrid de Zinedine Zidane en la Champions League y la responsabilidad de esa sensación estuvo en Chelsea.

El equipo de Tuchel mostró ser mejor competidor y el empate era injusto para lo mostrado en la serie hasta que llegó el duelo en Stamford Bridge.

Con la obligación de salir a ganar, el “Merengue” plantó un equipo más ofesivo en cancha, pero los de Thomas Tuchel volvieron a asumir el protagonismo y jugaron un gran partido para poder sentenciar la serie con un triunfo por 2 a 0 que lo mete en la tercera final de Europa de su historia.

A los 28 minutos el marcador se abrió con una gran jugada colectiva que puso a Kai Havertz mano a mano con Courtois dentro del area. El alemán definió por encima pero su remate pegó en el travesaño y en el rebote apareció en soledad Timo Werner para el 1 a 0 parcial, que ya era merecido.

En el complemento, Real Madrid intentó pero no pudo complir a Mendy en el arco y de contra sufrió el peligro de la velocidad de los mediocampistas del Chelsea, que no estuvieron finos en la definición y se toparon con la gran figura del arquero belga, ex blue, que le dio vida al gigante de España.

Sin embargo, sobre el final el marcador iba a tener su ampliación en la ventaja cuando Kanté, la gran figura de la serie, anticipaba y con una contra manejada por Christian Pulisic, Mason Mount anticipó en el primer palo para sentenciar el 2 a 0 final con los que los de Tuchel regresan a la final de Champions League.

El 29 de mayo, en una final inglesa que se traslada a Estambul, Manchester City y Chelsea definirán al nuevo campeón de Europa, en un encuentro que tendrá público y que todavía tienen la esperanza en Gran Bretaña de poder mudarlo a Londres, aprovechando el fin de nuevas restricciones y la chance de un Wembley con 35.000 personas.