La influencer se emocionó al recordar su infancia humilde y el duro momento en el que se quedó sin trabajo con una hija chiquita y brindó un mensaje esperanzador

El jueves de última chance de Masterchef Celebrity enfrentó a los seis participantes más flojos de la semana en un desafío de extremos. En cuestión de minutos, Georgina BarbarossaDani La Chepi, JuanseMaría O’DonnellCarmen Barbieri y Andrea Rincón tuvieron que usar al máximo su ingenio y su paciencia para evitar el boleto a la gala de eliminación del próximo domingo.

El trío de jurados integrado por Germán MartiteguiDonato De Santis Damián Betular explicó el reglamento de la competencia. El objetivo era elaborar un plato libre, el anhelo de cualquier participante, siguiendo cuatro requisitos: cada preparación tenía que tener una parte frita, una parte hervida y una parte sellada o salteada. Hasta allí todo era alegría, pero es sabido que según el Código Masterchef, después de una buena noticia siempre viene lo peor. Y del cuarto requisito se iban a enterar al regreso del mercado.

Debajo de sus respectivas cocinas encontraron una bolsa roja. Al abrirla había una sartén, una cuchara de madera y una cuchilla. Esos tres utensilios, más una tabla de madera era todo lo que podían usar para el desafío. Desde ese momento, quedaba clausurado el bazar. Ni un colador, ni una espátula ni siquiera un tenedor: solo pudieron acceder a las alacenas para el momento del emplatado.

El exigente requisito disparó diferentes emociones y recuerdos entre los participantes. En el caso de Dani La Chepi, conectó con un momento particular de su vida, cuando se quedó sin trabajo tuvo que vender todo, incluido lo que había en la cocina, para poder darle de comer a su hija y salir adelante. Por este motivo, cocinar con apenas tres elementos no era algo que no hubiera experimentad. ”Sabés el hambre que pasé yo, bebu”, le dijo a Santiago del Moro, cuando el conductor pasó por su estación.

“En el 2015 me echaron de una radio y de la miseria que estaba pasando me dije ‘me voy a empezar a hacer videos y voy a ser mi propia manager’”, recordó, y ensayó un agradecimiento a pesar de aquel momento desesperante: “Si no me hubiesen echado me quedaba ahí sentada, total yo tenía mi sueldito”, señaló dando a entender que sin aquello no hubiera existido nada de lo que vino después, por ejemplo, su experiencia en Masterchef.

Siempre en diálogo con el conductor, la influencer vinculó ese momento difícil en el que tuvo que hacer malabares para su hija Isabella con el de su propia niñez: “Nosotros no éramos pobres, pero sí una familia humilde. A mi viejo no le pagaban en la fiambrería y traía abajo de la campera de gamuza y sacaba quesos y otras cosas para que nosotros morfáramos”, evocó y con solo nombrar a su padre los ojos se le llenaron de lágrimas. “Cuando pasas esas cosas, ¿de qué te vas a quejar?”, agregó.PlayLa Chepi contó cómo conoció a su novio recolector de residuos

“No llegaron a pasar hambre ni necesidades extremas pero no les sobraba nada”, concluyó del Moro y la participante asintió y utilizó su historia de superación para dar un mensaje de esperanza. “De las miserias se sale y los argentinos somos sobrevivientes. Nos vamos a quedar sin laburo veinte mil veces, vos yo y el que está mirando”, concluyó anta las felicitaciones del conductor: “Tenés unas ganas una fuerza y unos ovarios gigantes”, la elogió.

Para cerrar el concepto, la influencer elaboró un plato que suele prepararle a su hija y que llamó naturalmente Isabella. Se trató de un pollo al champignon (sellado) con papas y batatas (hervidas) y panceta (frita) que tuvo buenas devoluciones del jurado. Por ejemplo, Donato interpretó a la perfección el sentido de su preparación y agradeció por el sabor a hogar, lo que motivó una nueva emoción en los ojos de La Chepi. “No sé si es el mejor técnicamente, pero es el que más me emocionó a mí”, coincidió Martitegui.

“¿Qué te dice tu hija?“ preguntó del Moro al finalizar la devolución. “Ella está muy orgullosa y lo más lindo es darle el ejemplo de que podés hacer todo lo que quieras. Yo no sabía hacer nada”; reconoció la participante. Sin embargo, tantos elogios no le alcanzaron para evitar la sentencia al domingo. “Me mostraron el chupetín y me lo sacaron: ‘ahora no, primero te comés la comida’, me dijeron”, interpretó la participante, esta vez con una sonrisa.