Se detectaron casos graves en la península acadiana y en la ciudad de Moncton. Si bien se parece a la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, una rara condición fatal que ataca el cerebro, aún no pueden determinar qué es ni que la provoca.

Una rara enfermedad está afectando a algunos habitantes canadienses de la península acadiana y de la ciudad de Moncton, ambas en la provincia de Nuevo Brunswick. En Canadá, los médicos se están encontrando con pacientes que tienen síntomas similares a la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (una rara condición fatal que ataca el cerebro), aunque el diagnóstico no arroja esa patología.

El caso de Roger Ellis, de 60 años, sorprendió a todos. Hace dos años sufrió una convulsión mientras festejaba su 40 aniversario de casado. Su hijo, Steve Ellis, le contó a la BBC que después de ese día, la salud de su padre se deterioró rápidamente: “Tenía delirios, alucinaciones, pérdida de peso, era agresivo y hablaba de forma repetitiva. En un momento, ni siquiera podía caminar. Así que en el lapso de tres meses nos llevaron a un hospital para decirnos que creían que se estaba muriendo, pero nadie sabía por qué”, relató el joven.

Roger Ellis (a la derecha) comenzó a mostrar síntomas de la enfermedad en 2019. (Foto: BBC News)

Roger Ellis (a la derecha) comenzó a mostrar síntomas de la enfermedad en 2019. (Foto: BBC News)

Una rara enfermedad está afectando a algunos habitantes canadienses de la península acadiana y de la ciudad de Moncton, ambas en la provincia de Nuevo Brunswick. En Canadá, los médicos se están encontrando con pacientes que tienen síntomas similares a la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (una rara condición fatal que ataca el cerebro), aunque el diagnóstico no arroja esa patología.

El caso de Roger Ellis, de 60 años, sorprendió a todos. Hace dos años sufrió una convulsión mientras festejaba su 40 aniversario de casado. Su hijo, Steve Ellis, le contó a la BBC que después de ese día, la salud de su padre se deterioró rápidamente: “Tenía delirios, alucinaciones, pérdida de peso, era agresivo y hablaba de forma repetitiva. En un momento, ni siquiera podía caminar. Así que en el lapso de tres meses nos llevaron a un hospital para decirnos que creían que se estaba muriendo, pero nadie sabía por qué”, relató el joven.

Al principio, los médicos pensaron que sufría la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ), un trastorno cerebral degenerativo fatal y extraño que hace que los pacientes tengan síntomas como falta de memoria, cambios de comportamiento y dificultades de coordinación. No obstante, la prueba fue negativa y ninguno de los estudios clínicos arrojaba un diagnostico certero.

Fue recién este año cuando se acercaron a una posible respuesta luego de que una radio canadiense leyera al aire un comunicado de salud pública que advertía sobre una enfermedad cerebral degenerativa desconocida en algunos habitantes de la provincia de Nuevo Brunswick.

Alier Marrero, el neurólogo del Centro Hospitalario Universitario Dr. Georges-L-Dumont en Moncton, le dijo a la BBC que los médicos se encontraron por primera vez con la desconcertante enfermedad en 2015. En ese momento, se trataba de un “caso aislado y atípico”. No obstante, con el paso del tiempo comenzaron a aparecer nuevos casos con los mismos síntomas. Para los especialistas, es un “síndrome no visto antes”.

Actualmente, en esa provincia se detectaron 48 casos en personas, de entre 18 y 85 años, que viven en las áreas de la península acadiana y Moncton. De ese total, al menos seis habitantes perdieron la vida como consecuencia de la extraña enfermedad.

Entre los síntomas que se repiten figuran ansiedad, depresión e irritabilidad, junto con dolores musculares, espasmos, pérdida de peso, atrofia muscular, alteraciones visuales, dificultades para dormir y problemas de memoria. También, dijeron los médicos, puede haber deficiencias del lenguaje y dificultades en la comunicación. En la totalidad de los casos, éstos aparecieron de manera repentina, atacando a personas sanas, sin patologías de base. A su vez, revelaron que muchos de los afectados necesitan asistencia personalizada y sillas de ruedas para movilizarse. Entre otros síntomas, pueden tener sueños alucinatorios perturbadores o alucinaciones auditivas.

El neurólogo Marrero es quien está dirigiendo la investigación sobre esta afección junto a un equipo de investigadores y la agencia federal de salud pública. Según explicó el especialista, los pacientes con síntomas sospechosos se someten a pruebas de enfermedad priónica y de enfermedades genéticas, paneles que analizan trastornos autoinmunitarios o formas de cáncer; y pruebas de detección de virus, bacterias, hongos, metales pesados y anticuerpos anormales.

Por el momento, no hay ningún tratamiento para esta enfermedad, excepto ayuda médica para paliar los dolores. Además, se cree que la enfermedad es adquirida y no genética. “Nuestra primera idea es que hay un elemento tóxico adquirido en el entorno de este paciente que desencadena los cambios degenerativos”, señaló Marrero.

Otra posibilidad que estudian los científicos es la exposición crónica, conocida como una “excitotoxina” como el ácido domoico, que estuvo vinculado a un incidente de intoxicación alimentaria en 1987 por mejillones contaminados en la provincia cercana de la isla del Príncipe Eduardo. También se está analizando la beta-metilamino-L-alanina (BMAA), asociada a un riesgo ambiental que puede dar lugar a enfermedades como el Alzhéimer y el Párkinson.

Afortunadamente, Roger Ellis se ha estabilizado gracias a la detección temprana de la misteriosa enfermedad. Sin embargo, se encuentra en un hogar de cuidados especializados donde lo ayudan a moverse y a realizar las actividades cotidianas.