Se llamaba Ariel Marcelo Medina. Tenía 47 años y le decían “El Mono”. Vívía en una modesta casa del barrio Nobleza de la ciudad de Recreo, junto a su compañera Emilia, los tres hijos de ambos y otros cuatro que quien era un “papá del corazón”.

Un trabajador incansable

Familiares y allegados al nombrado no dudaron hoy en describir a Ariel como un trabajador incansable.

“Siempre estaba haciendo algo. Cortando el pasto, como changa de albañil o ayudando a alguien en el campo. Hasta hace un tiempo se desempeñó en el Club Nobleza de Recreo, donde hacía trabajos de mantenimiento”, narró hoy Ismael, su cuñado.

“Hace un tiempo dejó el club y comenzó a trabajar en un vivero en Recreo Sur. Una vez que terminaba ahí iba a su casa hasta las 19,30 que salía para su otro trabajo, en un criadero de pollos. Una vez que terminaba, dormía dos horitas en su casa y volvía de nuevo al vivero”, agregó.

Persecución y tiros

Y fue en sintonía con lo anterior, que la muerte sorprendió a “El Mono” cuando éste estaba rumbo a su trabajo.

En rigor, la muerte estuvo personificada por un sujeto que a bordo de una moto persiguió y atacó a tiros a Ariel (que conducía otra moto) por un camino rural, ubicado entre las calles Juan Diaz de Solis y J.J. Passo, unos 800 metros hacia el norte de la ruta provincial 5.

Vecinos de la zona aseguran que la noche del lunes vieron una moto de alta cilindrada que perseguía a otra moto. Y que la secuencia prosiguió luego cuando escucharon varias detonaciones de arma de fuego.

La llamada

El preanuncio de que algo malo había sucedido lo advirtió Emilia, la compañera de Ariel.

Fue cuando el encargado del criadero de pollos llamó por teléfono para preguntar por qué el nombrado no había ido a trabajar. La mujer respondió que su marido había salido hace rato.

Ya sospechando lo peor Emilia fue hasta la comisaría 16rta. de Recreo y narró desesperada la situación. El comisario entendió en el acto la gravedad del asunto y de inmediato se organizó un operativo de búsqueda.

Los trabajos de los agentes se prolongaron hasta pasada la medianoche que fue cuando se toparon con una horrenda escena.

Tendido sobre una cuneta, a un costado de un camino rural, fue encontrado sin vida Ariel. El cuerpo del infortunado presentaba varios impactos de bala en pierna izquierda, tórax y zona abdominal.

Los uniformados que intervinieron destacaron que el fallecido tenía el casco colocado, aunque no estaba su moto. Además en el lugar había un espejo y un farol de moto rotos.

Entre las ropas del infortunado se halló toda su documentación personal y de la moto, como así también algo más de 6 mil pesos y una cigarrera.

Sin consuelo

Los familiares de la víctima hoy se mostraron sin consuelo por lo ocurrido.

“Ariel no merecía terminar así. Era un hombre de trabajo y que solo vivía por su familia. No tenía problemas con nadie. Queremos se haga justicia y que se encuentre al asesino. Esto no puede quedar así”, remarcaron.

La pesquisa de este hecho es realizada por personal de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) bajo la supervisión del fiscal de Homicidios, doctor Martín Torres, quien en principio y de manera provisoria habría calificado lo sucedido como un homicidio criminis causa.