Poco más de 5,46 millones de personas, de una población de 9,3 millones, ya fueron inoculadas con ambas dosis. Ahora, la cartera de salud de ese país apunta a los 630.000 adolescentes y preadolescentes que integran esa franja etaria

Luego de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) otorgara este lunes la autorización de emergencia para administrar la vacuna contra el COVID-19 desarrollada por Pfizer y BioNTech a adolescentes de entre 12 y 15 años, trascendió que Israel podría comenzar a vacunar a esa franja etaria para fin de este mes.

La expansión de la población elegible “es un paso significativo en la lucha contra la pandemia”, había expresado la comisionada de la agencia sanitaria de los Estados Unidos, Janet Woodcock.

La FDA determinó que la vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19 cumple con los criterios legales y que los beneficios conocidos y potenciales de esta vacuna en personas de 12 años o más superan los riesgos conocidos y potenciales, lo que respalda la uso en esta población.

Con cerca de 9,3 millones de habitantes, Israel ya inoculó con ambas dosis de la vacuna al 58,78% de su población y el 62,70% recibió al menos una dosis, según datos del monitor Our World in data.

Israel es un ejemplo de cómo las vacunas vencen al COVID-19 (por ahora)”, había tuiteado este domingo Eran Segal, profesor de biología computacional en el Instituto de Ciencias Weizmann. “Desde el pico de mediados de enero, hay un 99% menos de casos, 98% menos de enfermos críticos y 98% menos muertes”.

Si bien Israel se destacó su rápida y exitosa campaña de vacunación, en las últimas semanas, esta se vio ralentizada. Mientras que en enero se vacunaron más de 200.000 personas cada día, en los últimos 10 días la cifra de aplicaciones no llegó a las 10.000, con no más de 3.500 primeras dosis administradas.

Ahora, y tras la aprobación de la FDA, Israel apunta a su población de entre 12 y 15 años, un total de 630.000 adolescentes y preadolescentes. Así lo declaró recientemente un funcionario del Ministerio de Salud al diario The Jerusalem Post. Según trascendió, la cartera difundió que su director General, Chezy Levy, viene llevando adelante consultas con profesionales destacados del ámbito de la salud, incluido el Comité de Vacunación, representantes de la Sociedad de Pediatría de Israel y miembros de los cuatro fondos de salud de ese país, es decir, las organizaciones que están liderando la campaña de vacunación.

Sin embargo, las autoridades manifestaron su preocupación en lo que tiene que ver con persuadir a que un grupo de padres acepte vacunar a sus hijos. “Creemos que será un desafío convencer a los padres siempre que el nivel de enfermedad aquí sea tan bajo”, había declarado hace unos días Tomer Lotan, director ejecutivo del Grupo de Trabajo Nacional sobre el Coronavirus, a ese mismo medio. “La tasa que alcanzamos con los adultos es más alta de lo que esperaban muchos profesionales”.

La semana pasada, Israel registró menos de 75 casos nuevos por día y solo quedan 912 casos activos en el país. En el pico de la pandemia en enero, estas cifras ascendieron a miles y decenas de miles, respectivamente. Desde el inicio de la pandemia de coronavirus, Israel totaliza 839.022 contagios por COVID-19 y 6.378 muertes, de acuerdo a los datos de Johns Hopkins University & Medicine Resource Center.

La cuestión acerca de si los niños deben ser vacunados después de un rápido proceso de aprobación no ha escapado a la controversia. El mes pasado, dos grupos de médicos israelíes, con visiones opuestas, dieron s, una apoyando la vacunación y otra oponiéndose a ella.

Asimismo, unos 2.260 niños participaron en el ensayo clínico Pfizer-BioNTech. Según los datos difundidos, la vacuna resultó 100% efectiva, sin ningún efecto secundario importante.Las reacciones adversas en los participantes de 12 a 15 años incluyeron dolor en el lugar de la inyección (90,5%), fatiga (77,5%), dolor de cabeza (75,5%), escalofríos (49,2%), dolor muscular (42,2%), fiebre (24,3%), dolor en las articulaciones (20,2%), hinchazón en el lugar de la inyección (9,2%), enrojecimiento en el lugar de la inyección (8,6%), adenopatías (0,8%) y náuseas (0,4%). Los participantes serán monitoreados durante los próximos dos años para recopilar más datos.

“Nuestro trabajo aún no está completo, ya que continuamos nuestra investigación sobre el uso de nuestra vacuna en poblaciones pediátricas”, sostuvo Ugur Sahin, director Ejecutivo y cofundador de BioNTech, en un comunicado de prensa. “El objetivo es enviar datos para niños en edad preescolar y escolar en septiembre”, agregó.