Pese a ser fuertemente criticados por organizaciones de derechos humanos, los israelíes señalan que periódicamente los ataques ayudan reducir el poder de fuego de Hamas

Durante más de una década, cuando los analistas internacionales tenían que describir la estrategia de Israel contra las milicias palestinas en la Franja de Gaza, usaban esta metáfora: con sus despliegues de arrollador poderío militar, las fuerzas de Israel iban “cortando el pasto”.

La frase implica que los militantes palestinos de la Franja de Gaza y su provisión de burdas pero efectivas armas caseras son como maleza que cada tanto hay que podar.

Esa táctica fue duramente criticada por las organizaciones mundiales de derechos humanos, sobre todo por al desproporcionado número de muertes causadas por las fuerzas israelíes en comparación con las causadas por las milicias palestinas durante el conflicto.

Tras los sucesos de esta semana, los resultados y beneficios a largo plazo de esa estrategia de “mantener corto el pasto” está nuevamente en tela de juicio.

Un hombre camina por los escombros de un edificio destruido por un ataque de Israel en Gaza, el 16 de mayo de 2021. (AP Foto/Adel Hana)
Un hombre camina por los escombros de un edificio destruido por un ataque de Israel en Gaza, el 16 de mayo de 2021. (AP Foto/Adel Hana)

Zehava Galon, exlegislador del Meretz, un partido de izquierda, escribió en el diario israelí Haaretz que esa estrategia olvida “que los humanos saben hablar, y no solo cargar un garrote”, y que su resultado era “una guerra perpetua”. Si bien muchos progresistas dicen que hace falta un nuevo intento de negociar la paz, algunos conservadores creen que la única solución es la vía militar.

“Es como cortar el césped del jardín: una tarea dura y constante”, escribió esta semana David M. Weinberg, del Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén, en una columna en el Jerusalem Post. “Cuando uno deja de hacerlo, la maleza crece desenfrenadamente y se llena de víboras que se arrastran entre los yuyos”.

¿Por qué se retiró Israel de la Franja de Gaza?
Gaza, una franja costera de 362 kilómetros cuadrados a lo largo de la frontera con Egipto, quedó bajo control israelí en 1967, después de la Guerra de los Seis Días con los Estados árabes. Aunque algunos colonos israelíes se instalaron en la Franja, en Israel había poco interés en controlar ese territorio.

“Ojalá a Gaza se la tragara el mar, pero eso no va a pasar y alguna solución hay que encontrar”, dijo en 1992 el primer ministro israelí Yitzhak Rabin.

Tras los Acuerdos de Oslo en 1993, la mayor parte de la Franja quedó bajo el control de la flamante Autoridad Nacional Palestina. Pero en 2000, con el inicio de la segunda intifada, la zona quedó sumida en la violencia generalizada, y a partir de ese momento las fuerzas israelíes empezaron a construir barreras entre Gaza e Israel, así como a lo largo de la frontera con Egipto.

En 2005, durante el mandato del primer ministro Ariel Sharon, Israel decidió “retirarse” unilateralmente de Gaza, extrayendo del área no solo a sus efectivos militares, sino también a los más de 8000 israelíes que vivían en los asentamientos de la zona.

Hamas —que surgió en 1987, durante la primera intifada, como el ala palestina del movimiento islamista egipcio Hermanos Musulmanes, y ya había utilizado tácticas violentas contra las fuerzas de ocupación israelí—, ganó las elecciones palestinas de 2006.

El hecho desencadenó una lucha de poder con Fatah, el histórico partido político fundado por el fallecido Yasser Arafat, que culminó en 2007 cuando Hamas asumió el control de la Franja, mientras que Fatah retuvo el control de Cisjordania.

¿Cómo fue evolucionando la estrategia de “cortar el pasto”?
Poco después de que Hamas tomara el control, Israel impuso un bloqueo sobre la Franja. Por su parte, el ala militar del Hamas, las Brigadas Qassam, lanzó cohetes caseros sobre territorio israelí. En la década y media que pasó desde entonces, la violencia entre ambas partes es periódica y recurrente.

Si bien los anteriores conflictos bélicos de Israel —sus enfrentamientos los con Estados árabes en 1948, 1967 o 1973—, fueron guerras con todas las letras, la táctica militar israelí usualmente está diseñada para hacer retroceder al enemigo, en vez de derrotarlo de manera concluyente. Y ese mismo objetivo estratégico es el que se aplicó contra Hamas.

“Contra un enemigo no estatal, implacable y bien atrincherado como Hamas, a Israel le alcanza con ‘cortar el pasto’ de vez en cuando, para limar el poder del enemigo. Probablemente, el destino de Israel a largo plazo sea una guerra de desgaste contra Hamas”, escribieron Efaim Inbar y Eitan Shamir, dos expertos israelíes, en un artículo de 2014 para el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

Una unidad de artillería israelí dispara contra objetivos en la Franja de Gaza, en la frontera israelí con Gaza, el miércoles 12 de mayo de 2021. (AP Foto/Yonatan Sindel)
Una unidad de artillería israelí dispara contra objetivos en la Franja de Gaza, en la frontera israelí con Gaza, el miércoles 12 de mayo de 2021. (AP Foto/Yonatan Sindel)

Los funcionarios israelíes siempre han sido francos sobre el objetivo que persiguen con esa táctica. “Este tipo de ‘mantenimiento’ debe hacerse cada tanto, regularmente, quizás incluso con más frecuencia”, dijo Yoav Galant, un excomandante militar del distrito sur de Israel que ahora está en política, en una entrevista radial en 2014.

Pero la táctica tiene sus costos: después del conflicto de seis semanas de 2014, Naciones Unidas informó que el número de palestinos muertos ascendía 2104, incluidos 1462 civiles, de los cuales 495 eran niños. Durante los enfrentamientos también murieron 66 militares y seis civiles israelíes.

¿Es esta vez diferente?
Esta semana, la situación en Gaza pareció seguir el mismo patrón. Hamas y Yihad Islámica Palestina lanzaron cohetes contra Israel. El ejército israelí respondió con duros ataques aéreos dirigidos contra los líderes de Hamas pero donde también murieron civiles. Ambos bandos reportaron muertos y heridos, pero del lado palestino el número de víctimas fue desproporcionadamente alto.

En los últimos años, Hamas parece haber hecho algunos cambios significativos en sus tácticas, y esta semana disparó cohetes de mayor alcance contra Tel Aviv, que por momentos parecieron a punto de penetrar el sistema de defensa conocido como Cúpula de Hierro.

La propagación de la violencia a otras ciudades israelíes donde hay población árabe también obliga a Israel a repensar si tiene sentido enfocarse exclusivamente en Gaza. Pero por el momento Tel Aviv parece apegado a su manual de “cortar el pasto”.

El viernes, funcionarios de Tel Aviv informaron de una incursión aérea con 60 aviones que atacaron simultáneamente más de 150 objetivos subterráneos en el norte de la Franja de Gaza, alrededor de la localidad de Beit Lahia.


El viernes a la mañana, en una entrevista radial, el portavoz militar Hidai Zilberman dijo que entre los blancos de Israel también había importantes líderes de Hamas. “No los dejamos en paz. Nos damos cuenta por el desorden operativo, ahora están improvisando”, dijo Zilberman.

Hasta el momento, Israel no ha invadido Gaza por tierra, aunque el jueves a la noche las autoridades habían dicho que se estaba llevando a cabo una ofensiva terrestre al enclave. Los medios israelíes han sugerido que el falso anuncio de la invasión por tierra, que se hizo a través de un portavoz de habla inglesa, fue una táctica de distracción deliberada.