Los expertos le aplicaron la vacuna de Oxford a 150 mil habitantes de Botucatu. Los resultados del estudio ayudarán a trazar las próximas estrategias de campaña.

Brasil es, sin dudas, uno de los países del mundo más afectados por la pandemia: registra un total de 15,6 millones de personas contagiadas con covid y 436 mil muertos como consecuencia del SARS-CoV-2. La variante de Manaos (P.1) es una de las más peligrosas por su resistencia, nivel de contagio y letalidad. Al igual que la de Río de Janeiro (P.2), que también se ha extendido por ese país, afecta a personas más jóvenes, es decir, menores de 50 años, según informaron expertos y autoridades sanitarias.

Ante ese panorama y frente a la falta de restricciones y medidas concretas de prevención para frenar la propagación del covid en Brasil, algunos científicos están tomando cartas en el asunto. Ayer, se realizó una campaña para vacunar en un solo día a todos los adultos mayores de la ciudad de Botucatu, que se encuentra en el interior del estado de Sao Paulo, a modo de investigar el impacto de la inmunización masiva. Se trata de 150 mil personas que recibieron el plan completo de la vacuna de Oxford. Los resultados del estudio científico ayudarán a trazar las estrategias de la campaña de vacunación de ese país.

Todos los mayores de 60 años de esa ciudad habían sido inoculados durante la campaña de vacunación iniciada el 18 de enero de este año, pero algunos debían completar las dos dosis de las vacunas. Ayer, se inocularon a unas 80.000 personas de entre 18 y 60 años, que corresponden a un poco más del 80% de los 106.000 adultos de la ciudad de Botucatu. Este tipo de prueba científica ya se había llevado a cabo en otras ciudades de San Pablo, como en Serrana, donde se usó la vacuna del laboratorio chino Sinovac para inmunizar a su población adulta. En ese caso, la campaña duró un mes.

Este estudio es promovido por el Ministerio de Salud y la Universidad Estatal Paulista (Unesp) para estudiar la eficacia de la inmunización masiva con la vacuna desarrollada conjuntamente por el laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford, y apoyado por la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz, principal centro de investigación en salud de América Latina), la Universidad de Oxford y la Fundación Bill y Melinda Gates. En tanto, la campaña fue abierta por el ministro brasileño de Salud, Marcelo Queiroga, que utilizó los puestos públicos de salud y los locales tradicionales de votación como centros de inoculación.

De acuerdo con lo informado por las autoridades brasileñas, con este estudio de inoculación completa (dos dosis) se intenta no sólo verificar la capacidad de la vacuna de Oxford para reducir los casos de covid en el país, las hospitalizaciones y las muertes por el SARS-CoV-2, sino también analizar la eficacia de la vacunación masiva contra las nuevas variantes en circulación.

El experimento, señalaron las autoridades, dura ocho meses e incluye la aplicación de las dos dosis de la vacuna y el seguimiento clínico de todos los habitantes que fueron inmunizados, así como el de las personas de las ciudades vecinas, cuyos datos serán usados como punto de comparación.

Los investigadores que participaron del estudio someterán a exámenes genéticos a quienes se infecten con covid tras haber sido inmunizados para, de esa manera, identificar las variantes que continúan provocando contagios, sobre todo la P.1 y la P.2.

Hasta el momento, Brasil distribuyó en el país 84 millones de vacunas de los laboratorios AstraZeneca, Sinovac y Pfizer. El 19% de la población recibió la primera dosis, mientras que el 10% ya se encuentra completamente inmunizado, con ambas dosis de las vacunas.

La curva de contagios y muertes por covid en ese país, cuya falta de medidas presidenciales contra el virus fueron muy criticadas por algunos expremios Nobel de Medicina y científicos del mundo, viene en descenso en comparación con marzo y abril, meses en los que se llegaron a registrar entre 4000 y 100 mil contagios por día.