El presidente reivindicó la multitudinaria marcha de ayer organizada por empresarios ruralistas de la que formó parte, a pesar que su imagen positiva cae en picada y su reelección en 2022 parece ser una utopía.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, calificó este lunes de “idiotas” a los ciudadanos que respetan el distanciamiento social y las cuarentenas para evitar el contagio de coronavirus, al reivindicar la multitudinaria marcha de ayer organizada en Brasilia por empresarios ruralistas, en la que participó.

Con la imagen del mandatario cayendo en picada, su escenario de cara a la reelección el 2022 está lejos de ser óptimo.

A pesar de esto, volvió a expresar su postura negacionista ante las recomendaciones científicas de distanciamiento social, en tanto que una comisión del Senado investiga su gestión durante la pandemia.

“El agro no paró de trabajar. Hay algunos idiotas, los que dicen que hay que quedarse en casa. Hay algunos idiotas que hasta hoy están dentro de casa. Si el campo se hubiera quedado en casa, ese que se quedó en casa hubiera muerto de hambre, ese idiota se hubiese muerto de hambre. Se quejan de todo”, afirmó el jefe del Estado.

El ultraderechista tiene un sólo un 24% de imagen positiva y no hizo más que denunciar posibles fraudes futuros desde la semana pasada, cuando un sondeo de la consultora Datafolha le adjudicó en primera y segunda vuelta la victoria al ex mandatario y líder opositor Luiz Inácio Lula Silva .

Bolsonaro sostuvo ayer ante miles de personas que no usaban barbijo en Brasilia que Lula “sólo ganará con fraude” si no se aprueba el proyecto para imprimir el voto de las urnas electrónicas que funcionan desde 1996.

Según el sondeo de Datafolha, el 75% dijo que el Gobierno demoró para comprar vacunas y perdió ofertas de inmunizantes, como los 70 millones de dosis de Pzifer ofrecidas en agosto de 2020.

El mandatario viene amenazando desde marzo con usar el Ejército para romper las cuarentenas en estados y municipios, pero como respuesta tuvo la renuncia de los jefes de las tres armas, que se negaron a encolumnarse con el ala militar del Gobierno, que se identifica con la defensa de la tortura en la dictadura.