Delincuentes apuntaron con un arma a su panza y gatillaron dos veces. Por fortuna el disparo no salió. Los rufianes le robaron su moto y huyeron.

Por Danilo Chiapello

Delincuentes apuntaron con un arma a su panza y gatillaron dos veces. Por fortuna el disparo no salió. Los rufianes le robaron su moto y huyeron.

Momentos de verdadero terror vivió una mujer embarazada a manos de tres delincuentes que la asaltaron, la golpearon y le sustrajeron su moto.

Todo ocurrió pasado el mediodía del lunes a un costado de la avenida de Circunvalación Oeste, a la altura del relleno sanitario, más precisamente en el camino de acceso a la planta de la Asociación Civil Dignidad y Vida Sana.

Susana Ortega (41) es una de las tantas y esforzadas trabajadoras que allí realizan la selección y clasificación de residuos sólidos.

Chicos con gomeras

Cerca de las 13 Susana iba rumbo a su trabajo a bordo de una moto que manejaba su hijo de 24 años. Venían de dejar a su otro hijo, de 4, en un jardín maternal de barrio San Agustín.

Tras salir de la Circunvalación, los nombrados ingresaron a un sendero de tierra que conduce al predio de la Asociación. Es entonces cuando se interponen en su camino dos niños que llevaban gomeras.

“Eran unos pibitos de entre 10 y 11 años. Al verlos lo primero que pensé es que estaban ‘gomereando’ a los árboles. Pero no…, segundos después salió de atrás de los yuyales un muchacho de unos 20 años, el que estaba con un arma de fuego”, dijo Susana.

“Este tipo se nos vino encima y nos hace caer de la moto. Yo me golpee los brazos y la piernas. Enseguida me apunta con el arma en la panza. Yo le gritaba que estaba embarazada, pero no dejaba de apuntarme, no le importaba nada”.

“Gatilló dos veces y el disparo por suerte no salió. No sé si se le trabó el arma o qué pasó. Después le apuntó a mi hijo y le sacó el teléfono celular”, agregó.

Finalmente el rufián se apoderó de la moto de Susana (una Corven 110 cc. de color azul) y junto a los dos menores escaparon del lugar a toda velocidad.

“Nos amenazaron de muerte y se fueron con mi moto en dirección a barrio Las Lomas”, apuntó la mujer.

“Esto es tierra de nadie”

“Como acá los robos están a la orden del día yo siempre llevo mi celular escondido. Es por eso que una vez que los delincuentes se fueron pude llamar a policía”, continuó Susana.

“Después de esperar media hora unos agentes se hicieron presentes en mi trabajo. Les dije por dónde se habían ido los ladrones pero no me dieron bolilla. Como vieron mi estado se ofrecieron y me llevaron hasta mi casa, en barrio San Agustín II”.

Respecto a la situación de inseguridad, Susana no vaciló en decir que “esto es tierra de nadie. Acá te puede pasar cualquier cosa que nadie se va a enterar.

Robo anterior

La semana anterior asaltaron a una señora que también trabaja en la planta recicladora. La sorprendieron en la misma zona donde me asaltaron a mí. Se ve que (los delincuentes) tienen el terreno estudiado”.

Por último la mujer reveló que “los policías no andan nunca por acá. Uno los ve cuando están durmiendo arriba del patrullero. Lo estacionan debajo del puente de la autopista. Se paran ahí a dormir. Muchas veces pensé que bueno sería sacarles una foto”, concluyó.