Lucas Leguizamón, el titular de un comercio de Junín al 5700, entrega bolsas con mercadería a sus vecinos. “Es lo que siento y me hace bien”, explicó. Una mujer en de la fila contó: “Hace mucho que no se come carne en mi casa, tengo dos chicos”

Un carnicero de Rosario regala 400 kilos carne a sus vecinos de la zona noroeste “para que todos puedan hacer su locro” en el marco de la crisis agravada por la pandemia de coronavirus.

Frente al comercio de Junín 5741 se formó una cola de personas que tenían un número de turno para retirar su mercadería en una suerte de procesión solidaria y conmovedora.

Lucas Leguizamón, el titular del local y organizador de la iniciativa, contó en Radiópolis (Radio 2) que entrega bolsones para locro con “patita, cuerito y huesitos de cerdo”, que los consigue más barato en esta época del año.

Dijo que ya había repartido 250 bolsones, además de ropa, yerba y otra mercadería, y que podría continuar este jueves con esa tarea por la gran concurrencia de personas y la “necesidad” palpable.

“Es para que puedan hacer su locro. Mañana vamos a seguir repartiendo la mercadería desde las 8 por orden de llegada”, aseguró. “Resulta muy duro todo”, siguió Lucas y explicó que “diez personas se acercan a pedir y cinco a comprar”.

¿Por qué lo hace? “Cuando hace frío los carniceros conseguimos a buen precio esta mercadería. Hace cinco años que hacemos lo mismo, todos los años. Es lo que siento yo, me hace bien”, respondió.

“Soy de Formosa y sé lo que es, no el hambre, pero la necesidad. Lo heredé de mi familia, una familia muy buena, y es lo más valioso que tengo”, dijo.

También contó que otras personas se suman a llevar mercadería para donar y no se llevan nada. Este miércoles frío de Rosario entregaba comida a su comunidad junto a su mujer, su hijo de 15 años y su nena de 7, “están repartiendo conmigo acá”.

La entrega era prolija y con número. Una de las mujeres en la cola le dijo a Radio 2: “Hace mucho que no se come carne en mi casa. Tengo dos chicos. Eso me pone muy feliz”.

En medio de la polémica por la suba del precio de la carne y la reacción del gobierno nacional de frenar las exportaciones para frenar esa escalada inflacionaria, la mujer dijo que solo puede acceder a “carne picada y con eso hago maravilla”.

“Hace muchísimo que no puedo comprar un kilo de carne. Tengo 38 años y dos chicos de 13 y 14. Ellos saben lo que pasa. Saben que todo es con mucho esfuerzo. Estudian los dos pero tenemos un solo teléfono para los tres: yo para el trabajo y ellos para la escuela”, relató.