El equipo del Kily González liquidó a los chilenos en un tiempo (4-0) y le dio el toque final en el segundo: fue 5-0 para superar por dos en la cima a los trasandinos y depender de sí mismo para clasificar en la última fecha. Los goles: Gamba, Vecchio, Gutiérrez en contra, Martínez y Martínez Dupuy.

Rosario Central jugó un fútbol de alto vuelo y se regaló una goleada que le abre las puertas de la ilusión. En cancha de Banfield, el equipo de Cristian González aplastó a Huachipato por 5 a 0 y logró arrebatarle a los chilenos el primer puesto de la zona A de la Copa Sudamericana a sólo una fecha del final de la fase de grupos.

Los goles del conjunto auriazul: Lucas Gamba a los 27′ minutos; Emiliano Vecchio de penal a los 36′; Joaquín Gutiérrez en contra a los 43′, Damián Martínez a los 47′, y en el segundo tiempo, Luca Martínez Dupuy hizo el quinto a los 31’.

Con esta victoria y semejante diferencia, sabiendo que sólo clasifica uno, la tabla de la zona quedó así: Rosario Central 10 puntos (+7); Huachipato 8  puntos (-3) y 12 de Octubre 5 puntos (0 de diferencia, aunque un partido menos). Es decir que ganándole a 12 de Octubre pasará de ronda; y empatando, los chilenos deberían ganarle por 10 a San Lorenzo en la última fecha para arrebatarle el cupo en cuartos de final.

La escuadra centralista aplastó a su adversario en el primer tiempo: se fueron al descanso 4-0. Y lo hizo a fuerza de toques, combinaciones productivas entre todos los integrantes de la faz ofensiva y un juego desplegado hacia las bandas que le permitió borrar de la cancha a un oponente que pareció no despertarse nunca. Lejos, la mejor producción de la era González.

Después de 15 minutos de cierta paridad (de hecho, al minuto casi convierte Huachipato tras una falta de comunicación entre Ávila y Broun), empezaron a crecer Ferreyra y Zabala por las bandas (con los aportes de Martínez y Blanco) y Gamba tirándose atrás, incluso hasta permitir que el juego no pasara sólo por Vecchio. La acción se volcó sobre el campo de los de Luvera y Central empezó a acumular méritos.

La figura del arquero Castellón se fue agigantando: a los 16’, tras una buena combinación por izquierda, le quedó a Ruben y el 1 la mandó al córner; a los 19’ se lo tapó a Ferreyra; a los 24′, un centro del Pupi encontró a Zabala pero el golero la envió al tiro de esquina. Y dos minutos después, Gamba se metió en el área y definió cruzado al ángulo derecho. La ventaja era justa.

Más allá de alguna turbulencia, a los 34′ llegó el segundo: después de una buena acción colectiva que Castellón le contuvo a Ruben, del córner llegó el penal sobre Gamba que Vecchio transformó en el segundo. Y desde ahí, Central fue una tromba imparable.

Los dos goles siguientes cayeron por el mismo lado: la izquierda de la defensa chilena. Primero, a los 43′, Gutiérrez quiso rechazar un centro bajo pero la mandó al fondo del arco; y a los 47′, fue Damián Martínez el que tocó la pelota a la red dentro del área chica. Huachipato se fue al descanso atontado por las cuatro cachetadas de un Central que vive una fiesta en Banfield.

El segundo tiempo estuvo de más. Pero hubo lugar para algunas jugadas para destacar: la contra entre Vecchio y Ruben que el 9 desperdició a los 9’; una jugada personal de Blanco que remató afuera sin ángulo a los 10’; un exquisito taco de Ruben para Marinelli, que no pudo definir; y el gol de Luca Martínez Dupuy, a los 31’ y con una patada karateca en el área. A Broun lo exigió Cueva desde afuera dos veces.

Rosario Central repitió (y hasta acentuó) la mejoría que se le viene viendo desde aquel éxito ante San Lorenzo previo al clásico. Y ya no parece ser sólo una primavera futbolística: está muy afilado de mitad hacia delante, sólido con la dupla Ávila-Almada y con mucha confianza. Indicadores de que el Kily González encontró el equipo y que tiene con qué sostener la ilusión de la clasificación.