El actual enfrentamiento que comenzó el pasado 10 de mayo se cobró ya la vida de 230 personas en la Franja de Gaza y 12, en Israel.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el grupo extremista Hamas alcanzaron una tregua tras 10 días de enfrentamientos que dejaron al menos 242 muertos, miles de heridos y la Franja de Gaza en ruinas.

La tregua será “sin condiciones”, anunció la oficina del primer ministro en un comunicado. El cese el fuego entraría en vigor a las 2.00 hora local del viernes (23.00 GMT del jueves), según la prensa israelí.

Desde la Franja de Gaza, no se confirmó aún el alto el fuego. “Seremos nosotros los que anunciemos la verdad sobre el alto el fuego y no la ocupación (israelí)”, señaló en un comunicado.

Los últimos pasos
Hasta ahora, Netanyahu se había negado a cualquier mínima concesión a las milicias palestinas, y había insistido en que no autorizaría el cese de las operaciones militares hasta que no se hubiesen alcanzado todos los objetivos y la seguridad de Israel estuviese garantizada. El ministro de Defensa, Benny Gantz, recalcó por su parte que las Fuerzas de Defensa están “preparadas y dispuestas para expandir la operación si se necesita”.

La tregua llegó tras intensas presiones diplomáticas para poner fin a las hostilidades. El miércoles, el presidente estadounidense Joe Biden dijo que esperaba una “desescalada significativa” en el conflicto mientras que Francia redactó el martes un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en el que se exigía “el cese inmediato de las hostilidades”.

Esta mañana el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó de “inaceptables” los enfrentamientos y pidió que terminen “de inmediato”.

“Estoy profundamente conmocionado por el continuo bombardeo aéreo y de artillería de las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza”, que mató a más de 200 palestinos, incluidos unos 60 niños, dijo. Y agregó que “el continuo lanzamiento indiscriminado de cohetes de Hamas y otros grupos militantes en centros de población en Israel” que dejó una docena de muertos, incluidos dos niños, “es igualmente inaceptable”.

“Si hay infierno en la tierra, son las vidas de los niños en Gaza”, dijo Guterres. “Es imperativo lograr la desescalada, para evitar una crisis humanitaria y de seguridad transfronteriza incontrolable”, evaluó.

“Debemos trabajar para que se reanuden las negociaciones” para lograr “una solución de dos Estados sobre la base de las líneas de 1967”, con Jerusalén, la capital de los dos países, repitió el jefe de la ONU.

Además, Gutierres criticó la destrucción de oficinas de medios y los daños causados a las instalaciones de las Naciones Unidas en Gaza. “Las instalaciones humanitarias deben ser respetadas y protegidas”, recalcó.

Crisis humanitaria en medio de la pandemia
Gaza, un enclave densamente poblado de dos millones de habitantes y sometido a un bloqueo israelí desde hace casi 15 años, está al borde una crisis humanitaria, agravada por la pandemia de coronavirus.

Unas 72.000 personas tuvieron que dejar sus hogares y 2.500 perdieron su casa en los bombardeos, según la ONU. De ellas, unos 47.000 buscaron refugio en 58 escuelas de que el organismo internacional tiene en la Franja.

Los ataques aéreos israelíes dejaron también “42 miembros del personal sanitario heridos” y 24 hospitales o centros de salud sufrieron daños, precisó la OMS. Además, el único laboratorio que realiza tests de detección del covid-19 en Gaza fue alcanzado el lunes por un bombardeo israelí.

Según el ministerio de Salud, a causa de los bombardeos, sus equipos no pueden efectuar el seguimiento de las personas enfermas de covid-19 ni tampoco proseguir con la campaña de vacunación.

Antes de la escalada militar, las autoridades de Gaza realizaban, de media, unos 1.600 test al covid-19 cada día. En el enclave se registraba una tasa de casos positivos de las más altas del mundo (28%) y las unidades de cuidados intensivos ya estaban desbordadas ante el importante número de enfermos, cuando ahora deben atender a cientos de heridos de gravedad.