She Taxi, la aplicación gratuita que desde 2016 conecta a taxistas mujeres con pasajeras, estará disponible en la Ciudad de Buenos Aires y el resto de la Argentina a partir de este martes. 

“Estoy feliz, porque finalmente, después de varias instancias, los jueces me dieron la razón y She Taxi podrá funcionar en CABA y en todas las provincias del país desde el 25 de mayo”, dijo María Eva Juncos, creadora de la app que ya cuenta en Rosario con más de 200 conductoras y 200.000 usuarias cuyo promedio de edad está entre los 15 y 30 años.

“She Taxi, la aplicación, va a estar funcionando. Las conductoras se deberán registrar y si las usuarias quisieran pedir un viaje vamos a mostrarle un mensaje donde estamos en instancia de incorporación de conductoras y por notificación le vamos a avisar el día que ya van a poder solicitar un servicio. La app va estar habilitada para todas las provincias de la República Argentina”, detalló la rosarina, quien consiguió extender la aplicación de She Taxi a todo el país tras litigar en la justicia “desde el año 2018”.

Si bien She Taxi estará habilitada para operar, aclaró Juncos, “después está en las conductoras que quieran utilizarlo o no, donde muchas veces están condicionadas por sectores que se oponen a este tipo de aplicaciones y meten presión. Las conductoras tendrán que derribar sus propios miedos y darle paso al avance tecnológico que viene de la mano de la gratuidad y más trabajo”.

Actualmente, la aplicación está permitida en las ciudades de Rosario, Córdoba y Santa Fe. Esta semana se sumó también la ciudad de San Juan. 

Cómo surgió She Taxi

Hace unos años, como muchos argentinos y argentinas, María Eva Juncos se fue a España a probar suerte. Allí trabajó de moza, repartió volantes para una multinacional, estuvo en el guardarropa de un boliche y en un supermercado. Pero como “el primer mundo no es como lo pintan”, señaló, se volvió al país en 2009.

A los 40 años –actualmente tiene 47– aprendió a manejar y a través de una amiga que tenía una flota de taxis comenzó a trabajar de noche.

“Me gusta charlar con la gente y sobre todo escuchaba a chicas que me contaban algunos problemas o habían tenido una mala experiencia con algún taxista. Me pedían el celular para pedir el viaje y eso se venía repitiendo con las pasajeras. A un par de compañeras les pasaba lo mismo y en junio de 2016, con la ayuda de un ingeniero en sistemas, pensamos en una aplicación que pudiera conectar a mujeres taxistas con usuarias. Formalmente comenzó en diciembre de ese año y todo fue de boca en boca. Creo que el haber hablado tanto tiempo con todas, influyó”, repasó la rosarina.

“La gran mayoría no tuvo episodios de violencia en el taxi, pero te dicen ‘por las dudas’. Cuando desde los medios señalan que una mujer es violada o asesinada cada 24 horas, forma parte de un contexto, hay que ponerse en el lugar de esas mujeres. Yo no tengo problemas en tomar un taxi en la calle, levantar la mano, pero no todas tenemos esa seguridad, sobre todo las chicas jóvenes”, reconoció. 

Según Juncos, cuanto más se conoce la aplicación, más se ocupa. “Tengo grupos de padres que no permiten que sus hijos tomen otra cosa que no sea She Taxi. Eso hace que se tarde más, que las conductoras tengan que recorrer más kilómetros. Por un lado, está bueno y por otro no. Los números que tiene She Taxi evidencian el desastre que hay en este tema, una problemática que hay que resolver”, indicó.

Para llevar adelante su proyecto y costear los gastos de litigio que le permitieran operar en todo el país, la taxista tuvo que sacar un crédito y pedir plata prestada. “No pensé en la aplicación como un negocio sino como una herramienta de seguridad. La aplicación tuvo un crecimiento vertiginoso y estamos superadas”, remarcó.

A su vez, criticó a aquellos políticos que “levantan banderas de equidad” mientras “en Rosario imponen un cupo femenino para las licencias de un 30 por ciento. Es un insulto a nuestra inteligencia. En 2013, Servicios Públicos de Rosario sorteó chapas solo para mujeres, fue por única vez”.

En ese sentido, Juncos advirtió que el crecimiento de la aplicación no está exento de problemas. El pasado 16 de marzo, por ejemplo, una conductora fue multada por usar un barbijo violeta (color que las identifica) con el anuncio de She Taxi, un hecho que terminó generando una marcha frente a las puertas de Servicios Públicos. 

“Es una vergüenza que tengamos que explicar que no somos ilegales, y mucho menos lo es el motivo de infracción. La realidad es que nos vienen persiguiendo de distintas maneras. Hay una violencia simbólica e institucional presente en cada uno de estos gestos”, concluyó.