La variante del virus fue detectada, en esas mascotas, en hospitales de Malasia y aún no se sabe si causaría estragos en el metabolismo humano. El descubrimiento evidenciaría la necesidad de estudiar enfermedades que exhiben potencialidad pandémica con anterioridad.

El estudio relizado por un equipo internacional de expertos detectó un nuevo tipo de coronavirus animal, principalmente portado por perros, que podría infectar a humanos. Tomando muestras de hisopados nasales a 301 pacientes internados por neumonía en el 2018, los científicos de Estados Unidos, China y Malasia lograron identificar ocho casos positivos del virus canino.

De acuerdo con el artículo publicado en la revista Clinical Infectious Diseases, se trata del primer virus canino aislado en un paciente humano. La nueva especie de coronavirus fue denominada CCoV-HuPn-2018 y análisis muestran que comparte características con los virus que se sabe afectan a gatos y cerdos.

Pero más preocupante fue el descubrimiento de una mutación también presente en las cepas SARS-COV y SARS-COV-2, causantes de la actual pandemia global. El estudio confirma que los afectados por el nuevo coronavirus, siete niños y un adulto, vivían en zonas rurales de Sarawak, estado de Malasia; los autores afirmaron que el virus probablemente “saltó” de animales a humanos y enfatizaron que se necesitan más estudios para determinar si puede transmitirse entre personas o no.

Hay siete coronavirus que se sabe causan estragos en el metabolismo humano: cuatro causan el resfriado común y tres que causan las enfermedades comúnmente conocidas como SARS, MERS y COVID-19.

Cómo prevenir pandemias

Científicos que participaron del estudio resaltaron que la metodología utilizada en su investigación puede servir como nuevo enfoque para detectar virus que amenacen la salud humana antes de que evolucionen en pandemias.

Desde el descubrimiento del SARS-COV y su relación con la reserva genética del murciélago, muchos investigadores se lanzaron a buscar nuevas especies del coronavirus entre poblaciones de los mamíferos voladores. Pero este nuevo estudio propone en cambio concentrar los esfuerzos en áreas donde hay un alto nivel de interacción humana y animal, y donde virus animales podrían derramarse hacia las personas.