Fue un partido histórico. Un hecho inédito hasta el momento. En el partido que cerró el Grupo A de la Copa Libertadores en Florencio Varela, los futbolistas no fueron los protagonistas.

Todos los flashes fueron para la brasileña Edina Alves, Neuza Back y la chilena Cindy Nahuelcoy, quienes conformaron la terna arbitral principal del duelo internacional.

Como Defensa y Justicia ya tenía garantizado su lugar en los octavos de final, el que tomó las iniciativas del pleito fue Independiente del Valle. El combinado ecuatoriano llegó a Buenos Aires con la misión de quedarse con el consuelo de participar en la Copa Sudamericana. Y su ambición se reflejó en el Norberto Tomaghello.

Un cabezazo de Joffre Escobar sirvió para que el elenco de Renato Manuel Alves Paiva sorprenda al Halcón y celebre el prematuro 1 a 0. Las emociones comenzaron desde temprano en el conurbano bonaerense.

Los dirigidos por Sebastián Beccacece reaccionaron antes de llegar al descanso. Fue a través de su mejor hombre, Braian Romero, que sellaron el empate después de una magnífica obra individual del delantero. Coraje, potencia, calidad y técnica en una misma jugada. Y la definición cruzada que dejó sin posibilidades a Wellington Ramírez fue el moño de la conquista. Golazo.

Un penal desperdiciado por encima del travesaño de Tití Ortíz pudo darle la victoria a Independiente del Valle. Sin embargo, su consuelo a la Copa Sudamericana se dio por la humillante golpiza que le propinó el Palmeiras al Universitario. La repartición de puntos fue justa. Pero se festejó más en Ecuador.