Los dirigentes que representan a los productores no consiguieron hasta el momento que el Gobierno deje sin efecto las restricciones para exportar

Los dirigentes de la Mesa de Enlace decidieron extender el cese de comercialización de hacienda hasta las 24hs del miércoles que viene, en rechazo al cierre de las exportaciones de carne vacuna, una medida del Gobierno que sigue firme. Anoche el presidente Alberto Fernández aseguró: “Vamos a levantar el cierre de exportaciones el día que tengamos resuelto este tema. Está visto que exportando el 30% de lo que se produce tenemos un problema enorme en los precios internos”.

Hasta el momento la protesta registró un alto acatamiento, con un Mercado de Liniers sin ingreso de animales y los remates físicos y virtuales suspendidos. Esta nueva etapa del paro no incluye a otras producciones, teniendo en cuenta que los presidentes de las cuatro entidades de productores agropecuarios recibieron el pedido de sus bases de sumar los granos, porcinos y economías regionales.

Por otro lado, no prosperó la negociación entre el Gobierno y los frigoríficos exportadores, pese a que en las últimas horas hubo avances importantes en aceptar la propuesta del sector privado de trasladar más volumen de carne para el programa de 11 cortes de carne vacuna que se comercializan a precios accesibles en supermercados. A cambio de eso se pedía el levantamiento de las restricciones para exportar.

También hubo una reunión con representantes de la Mesa de las Carnes, el pasado viernes, a partir de un pedido de audiencia del Consejo Agroindustrial Argentino y con matarifes y distribuidores de carnes, quienes en las últimas horas advirtieron que en el caso de extenderse el paro, podría faltar carne en los mostradores de las carnicerías a partir del lunes o martes de la semana próxima.

Impacto del cierre de exportaciones

Según los analistas consultados por este medio, la decisión oficial podría significar una pérdida de ingreso por exportaciones de 250 millones de dólares y el caso de que se avancen con las restricciones, la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) advirtió que peligran unos 100.000 puestos de trabajo que están relacionados con el circuito exportador.

En el sector agropecuario se mide la decisión del Gobierno nacional de cerrar las exportaciones de carne vacuna de dos maneras. Por un lado, por el daño económico a toda la cadena cárnica, desde los productores hasta los trabajadores de los frigoríficos y la potencial pérdida de mercados por los incumplimientos en los despachos. A eso se agrega el temor a que esta política se extienda y se repitan los resultados desastrosos para la producción que originó el kirchnerismo la década pasada.

La otra manera en que se miden los daños de la iniciativa oficial es menos cuantitativa, pero tiene más peso específico: el agro cree que si existía un mínimo de confianza, ésta ya fue destruida. La relación, ya maltrecha, ingresó en un estadio de desintegración tal vez irreparable.