Un nuevo estudio revela que en las depresiones marinas del océano Pacífico se están acumulando cantidades nunca antes vistas de mercurio altamente tóxico.

El mercurio es un elemento químico muy tóxico para los humanos y tiene efectos nocivos sobre los sistemas nervioso e inmunitario, el aparato digestivo, la piel, pulmones, riñones y ojos.  Aunque está presente de forma natural en la corteza terrestre, la actividad humana es la principal responsable de las emisiones de mercurio y, desde 2017, el Convenio de Minamata sobre Mercurio pretende reducirlas.

En este contexto, la atención de los científicos se centra ahora en estudiar a fondo el ciclo de este elemento para comprender cuál es la importancia de cada uno de los sumideros planetarios del mercurio, que son el suelo y, especialmente, los sedimentos oceánicos, que seguramente sean el mayor depósito a largo plazo de este elemento. Ahora, un equipo internacional de científicos ha descubierto grandes cantidades de mercurio en las fosas marinas del Pacífico: superan cualquier valor jamás registrado en los sedimentos marinos y son incluso más altas que las que se han medido en áreas directamente contaminadas por descargas industriales.

El trabajo, que se publica en la revista Scientific Reports de Nature, revela las primeras mediciones directas de la deposición de mercurio a profundidades de entre ocho y diez kilómetros, todo un reto logístico debido a las condiciones extremas de este entorno.

“La mala noticia es que estos niveles tan elevados de mercurio podrían ser representativos del aumento global de las emisiones antropogénicas en nuestros océanos”, reflexiona Hamed Sanei, director del Laboratorio de Carbono Orgánico Litosférico (LOC) del Departamento de Geociencias de la Universidad de Aarhus (Dinamarca). “Pero la buena noticia es que las fosas marinas actúan como una especie de vertedero permanente, por lo que es probable que el mercurio que termina allí estará enterrado durante muchos millones de años y la tectónica de placas acabará llevando estos sedimentos a las profundidades del manto superior de la Tierra”.

Objetivo: cuantificar el mercurio a escala global

Los autores reconocen que este trabajo es tan solo una primera aproximación a un análisis más exhaustivo a nivel global, ya que se trata de datos limitados en número y alcance geográfico, pero ya muestra que es probable que la acumulación de mercurio en las profundidades del océano sea mucho mayor de la que se estimaba hasta ahora. “Hemos demostrado que los sedimentos de las fosas oceánicas son ‘puntos calientes’ de acumulación de mercurio, con tasas mucho más altas de lo que se creía “, indica Peter Outridge, científico investigador del Natural Resources Canada y autor principal de la Evaluación Global del Mercurio de las Naciones Unidas. “Los resultados de esta investigación ayudan a cubrir una brecha de conocimiento clave en el ciclo del mercurio, es decir, la tasa real de la remoción de mercurio del medio ambiente global hacia los sedimentos de las profundidades oceánicas”.

Los autores indican que sus resultados requieren un muestreo adicional extenso de las profundidades del océano para restringir mejor estas estimaciones preliminares y mejorar el modelado global de mercurio. “A pesar de constatar que se está eliminando de la biosfera, la enorme cantidad de mercurio que está terminando en las fosas oceánicas sigue siendo muy alarmante y puede ser un indicador de la salud general de nuestros océanos”, concluye Sanei.

Referencia: High mercury accumulation in deep-ocean hadal sediments. Hamed Sanei, Peter M. Outridge, Kazumasa Oguri, Gary A. Stern, Bo Thamdrup, Frank Wenzhöfer, Feiyue Wang & Ronnie N. Glud. Scientific Reports volume 11, Article number: 10970 (2021).