El centro de salud asegura que fue un intento de escape, pero la familia desconfía: era paciente de PAMI, tenía artrosis, problemas de rodilla e iban a operarla por cálculos en la vesícula.

El jueves pasado María Inés Beltrán, una paciente de PAMI de 74 años, ingresó en una clínica de Quilmes por un fuerte dolor abdominal. Los médicos diagnosticaron que tenía cálculos en la vesícula y la dejaron internada para someterla a una cirugía después del fin de semana. El domingo a la madrugada, sin embargo, el teléfono despertó a los familiares de la mujer con un golpe inesperado: la había encontrado muerta en la vereda.

“La explicación que nos dieron es ilógica”, afirmó esta mañana la nuera de la víctima. De acuerdo a su relato, tras recibir el llamado de la comisaría, fueron hasta el centro médico ubicado en la calle Andrés Baranda 1085 y ellos mismos se toparon con el cuerpo de la mujer todavía en el piso. “Nos dijeron que se quiso escapar”, dijo la joven con recelo, y agregó: “Si se hubiera querido ir salía por la puerta”.

Al margen de la dolencia por la que tenía programada la operación María Inés para este lunes, era una mujer con problemas de movilidad y sufría artrosis, explicó su nuera. Es por esto que les resulta por lo menos llamativa la explicación que recibieron de las autoridades sobre un supuesto intento de fuga en plena noche y a través de una ventana.

El sábado al mediodía fue la última vez que su familia la vio viva. Estuvieron con ella durante los 20 minutos permitidos de visita por protocolo, y no advirtieron ningún comportamiento extraño. Por el contrario, señaló que “estaba de buen ánimo y hacía bromas”.

Las dudas alrededor de la muerte de la paciente son inevitables, pero su familia asegura que las autoridades de la Clínica Ceni donde estaba internada no se comunicaron todavía con ellos en ningún momento para darles una explicación. A María Inés la encontró muerta un vecino que se bajó del colectivo y la vio tirada, y los únicos que tomaron contacto con la familia fueron los policías que actuaron en el lugar.

Lo único que tienen hoy los Beltrán es una imagen imborrable de María Inés tapada con una frazada en el medio de la calle, bronca e impotencia. “Queremos saber qué le pasó”, concluyó con la voz quebrada su nuera, y cerró: “Ella vino a sanarse y terminó muerta”.