Desde el sábado 3 de abril comenzaron a circular por redes sociales, whatsapp e incluso del boca en boca, pedidos de oración por la salud de Yanina Primón, como se la conoce: había contraído el virus del covid y se encontraba grave en el hospital Cullen.

Yanina Primón tiene 44 años y es directora de la escuela primaria del IES. Hoy puede decir que volvió a la vida, después de 59 días de estar internada: logró vencer a la enfermedad, gracias al trabajo incansable de médicos y enfermeros, como así también de familias, amigos y alumnos que pidieron día tras día por su recuperación. Yanina, hoy dice que fue un milagro, un nuevo despertar que le mostró el valor del tiempo y de la vida. 

-El 31 de marzo me llevan al hospital Cullen a hacerme una placa porque no estaba oxigenando bien, ya hacía unos días que estaba en casa con protocolo covid y el sábado me daban el alta epidemiología. Pero el 31 de marzo no me sentía bien, no podía respirar, así que me llevan al hospital donde me hacen placas, me colocan oxígeno y estoy tres días en una sala. Hasta ahí me sentía relativamente bien, pero mis pulmones evidentemente no lo estaban. 

-¿Cómo comenzó todo?

El sábado tengo un episodio y a partir de ahí no recuerdo nada hasta el 20 de abril. Me contaron que me entubaron, me hicieron una traqueotomía y se dializaron porque los riñones no estaban funcionando. 

-¿Qué pasó después?

-El 20 me trasladan al Sanatorio Garay con el alta de covid, pero aún estaban muy afectados mis pulmones y mis riñones. Este virus afecta mucho a todos los órganos, a mí el único órgano que no me afectó es el hígado y tampoco lo neurológico, pero todos los otros estaban invadidos.

Desde el día 20, que llegué, hasta el 4 de mayo estuve en terapia intensiva. Cuando bajé a la habitación tenía una sonda para orinar, otra para comer, la traqueotomía, diálisis y la vía para todos los alimentos. Este virus no es broma.

Recién después de bajar a la pieza -donde estuve acompañada de la familia-, pude leer el diario, me contaron todo lo que habían hecho en el afuera por mí. Ahí mi vida dio un rumbo del cien por ciento me sacaron en menos de una semana la sonda para orinar, mis riñones empezaron a funcionar, al igual que los y de ahí de a poco hasta el 28 que me dieron el alta clínica. 

Ahora estoy en rehabilitación, porque todavía la parte muscular de la cintura para abajo, los miembros inferiores, los tengo que seguir trabajando, en cambio de la de la cintura para arriba ya estoy prácticamente con la fuerza que tenía. 

-¿Sintió miedo?

-No, yo la peor parte no la sentí, no la viví porque estuve dormida, pero cuando me empezaron a contar… ahí sí. Sobre todo me hace recapacitar y pensar “por qué no hice caso y fui antes al hospital”. 

Cuando sentí la primera temperatura tendría que haber ido directamente, que no hay que dejarse estar que no crean que es una fiebre y nada más. La realidad es que el oxígeno se va, los pulmones se afectan y es todo tan rápido que uno no puede pensar. Yo estuve al límite con la muerte, sinceramente a mí me salvaron la vida los médicos y sobre todo la oración, la fuerza de las personas que estaban afuera. 

¿Qué enseñanzas le dejó el Covid?

-Ves la vida de otra manera, se le dan prioridad a otras cosas. Hoy tengo que pensar en mi salud, en recuperarme y después en todo lo otro. Porque sinceramente si yo no hubiera dejado de estar le podría haber ganado al virus 4 o 5 días. Pero yo estaba cumpliendo una función deportiva y hasta que no terminé lo último e hice mi última actividad no me dediqué a mi y a mi salud. Ahora lo veo de otra manera, tendría que haber dejado lo que estaba haciendo porque la verdad es que siempre alguien va a cumplir el rol que uno hace, no somos indispensables. 

¿Qué mensaje le daría a la sociedad?

-En primer lugar que seamos conscientes, este virus que es muy fuerte y por eso no se deben dejar estar. Primero piensen en la salud de cada uno y después en todas las responsabilidades, porque ninguno somos indispensables y si nos toca irnos alguien va a cumplir nuestro rol, eso es así.