Educación marcó lo “dispersa” que es la ruralidad en la provincia. Es la tercera en el país donde se camina más. Los datos corresponden a un mapa de accesibilidad desarrollado a nivel nacional por el programa Sembrador.

El informe indica que un estudiante que vive en el país en el ámbito urbano debe caminar 10 minutos en promedio para acceder a una escuela primaria, y 12, a una secundaria. En cambio, en la ruralidad los datos duelen. En promedio, un alumno debe caminar 87 minutos para llegar a una escuela primaria y 138 a una secundaria. Salta está muy por encima de estos promedios.

En Argentina, 160 mil personas aproximadamente (según el Indec) viven en radios de índole rural y tienen problemas de acceso a escuelas primarias o secundarias. Recientemente, una profesora, Celeste de los Ríos, perdió la vida en las alturas de Iruya, cuando descendía sola de la escuela 4.236 hacia el pueblo.

El mapa de acceso libre y gratuito en http:/ /edacceso. glitch.me/ estima el recorrido de más de dos millones de trayectos a pie y permite entender las diferencias de accesibilidad entre zonas rurales y urbanas. Así, revela la desigualdad en las oportunidades de acceso a establecimientos educativos que enfrentan miles de niñas y niños de todo el territorio argentino. Uno de los interrogantes surge al evidenciar mayores tasas de abandono en el contexto rural, especialmente en primer año del ciclo básico de la secundaria: 19,8% (rural) versus 2,3% (urbano).

Emilse Tacacho, coordinadora de Educación Rural en Salta, marcó lo “dispersa” que es la ruralidad en la provincia. “Depende de qué localidades hablemos, las zonas de Rivadavia, San Martín e Iruya son muy diversas, las inclemencias son diferentes también. Cantidad de lluvias, los ríos que tienen, del otro lado, la zona alta y la Puna, hay caminos de cornisa, caídas y precipicios, donde se tienen que tener cuidados especiales”, comentó.

Justamente, recordó, las escuelas albergues se crearon para evitar la movilidad diaria forzada. Incluso, dijo, que hace unos años se había pensado en entregar bicicletas pero esto tampoco resultó, porque hay zonas que no están en condiciones para ningún tipo de movilidad, solo a pie.

Para los docentes, la coordinadora indicó que el viaje es mucho más largo y puede llegar a demorar seis horas como en la escuela 4236, donde trabajaba De los Ríos, o hasta nueve horas, como en la escuela del paraje Alisal del Porongal, también en Iruya. “Depende mucho de la accesibilidad del camino, si se puede hacer parte en vehículo o no”, advirtió.