La pequeña tenía 5 años, era venezolana pero vivía en Colombia junto a sus padres y dos hermanitos que están desconsolados. “Cuando la logré rescatar mi hija ya estaba muerta”, relató angustiado su padre.

Una familia venezolana muerte instalada en la ciudad de Barranquilla, Colombia, está viviendo momentos de indescriptible dolor tras la de su pequeña hija de cinco años. La niña murió aplastada por una pesada estatua religiosa que le cayó encima cuando ella intentaba abrazarla.

Se llamaba Karen Sofía Primera Rojas , era una niña amorosa y siempre le llamaron la atención las imágenes religiosas y esta vez su fascinación le costó la vida. Ella estaba jugando con otros niños en la plaza Coolechera del barrio Silencio, cuando con su inocencia fue hacia la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que tiene los brazos abiertos, para abrazarla.

En ese momento, la estatua de 1.70 metros de alto que no estaba fijada del suelo, se abalanzó sobre la pequeña y le ocasionó heridas mortales. Fue su propio padre quien logró sacar la pesada escultura de arriba del cuerpito de Karen, pero ya era muy tarde.

El dolor de la familia
Ella estaba jugando en la plaza con sus hermanitos cuando el terrible accidente ocurrió. “Tenemos otra niñita de siete años y otro de cuatro que no durmieron en toda la noche. Decían que estaban esperando a su hermana. Cuando les dimos el desayuno nos dijeron que si no la veían no iban a comer”, contó Euro José Primera , el padre de la niña, en diálogo con CTV Barranquillla.

El papá fue el primero en llegar para intentar socorrerla. “Los niños quedaron traumatizados porque estaban con ella. Ellos me pedían que le limpiara la sangre a la hermanita. Cuando llegué me encontré con una estatua montada en la cabeza de mi hija. La intenté correr pero no pude solo, era de mármol y pesaba unos 100 o 120 kilos y me tuvieron que ayudar unos vecinos”.

Pese a que intentaron llevarla al hospital para que fuera atendida inmediatamente, los profesionales ya no pudieron hacer nada. “Cuando levanté a mi hija del suelo ya estaba muerta. Le limpié la sangre y en el hueco en donde le limpié vi que tenía partículas de masa encefálica. Me la quitaron de los brazos y mi esposa se la llevó en moto al hospital pero yo sabía que ya estaba muerta”, recordó el padre impactado.

Nadie sabe con seguridad de dónde provino la imagen apareció en la plaza hace seis meses. El barrio está organizado en una red de 250 miembros que se han unido para poder pagar los gastos del sepelio ya que la familia es de escasos recursos.