Al menos 100 personas murieron esta madrugada en una localidad de Burkina Faso, en el ataque armado más sangriento registrado en el país africano desde que empezó una ola de violencia yihadista en 2015.

“La noche del viernes al sábado, individuos armados llevaron a cabo una incursión asesina en Solhan, en la provincia de Yagha. El balance, aún provisional, es de 100 personas muertas, hombres y mujeres de edades diversas”, informó la agencia de noticias AFP, que cita fuentes de los servicios de seguridad.

El hecho y el balance fueron confirmados por el Gobierno.

Según una fuente local, el ataque tuvo primero por objetivo un puesto de apoyo civil al Ejército y después las casas de los habitantes, que fueron ejecutados.

“Además del alto balance humano, el peor que hayamos registrado hasta la fecha, se incendiaron viviendas y el mercado” de Solhan, indicó otra fuente de seguridad local, que afirmó temer que “el balance provisional de un centenar de muertos aumente”.

El Ejército movilizó efectivos y envió fuerzas adicionales a la zona del ataque.

“Se desplegaron hombres para llevar a cabo operaciones de rastreo y para garantizar la seguridad del a población”, informó un responsable de los servicios de seguridad y agregó que “procederán a la extracción e inhumación de las víctimas”.

El presidente, Roch Marc Christian Kaboré, declaró tres días de luto nacional por la tragedia, informó la agencia de noticias rusa Sputnik.

Solhan, una pequeña localidad ubicada a unos 15 kilómetros de Sebba, capital de la provincia de Yagha (cerca de la frontera maliense) ha sido escenario de numerosos ataques en los últimos años.

El 5 de mayo, las fuerzas armadas iniciaron una operación en las regiones del norte y del Sahel para combatir los ataques yihadistas, que desde 2015 causaron más de 1.400 muertos y forzado a un millón de personas a abandonar sus hogares.

En Burkina Faso operan las organizaciones fundamentalistas Ansar al Islam y Jama’at Nasr al Islam wal Muslimin, ambas vinculadas al Al Qaeda.