Los delincuentes que estaban fuertemente armados se llevaron el vehículo y la ropa de la víctima. ” Lo material no importa, no quería que entraran a mi casa donde estaba mi familia”, dijo.

Un joven vivió una noche de terror en González Catán cuando llegaba a su casa y estaba por entrar la camioneta. Eran las 00.15 del lunes 7 de junio, y la víctima abrió el portón de su vivienda y fue sorprendido por tres delincuentes que se bajaron de un auto.

Mientras cerraba la reja, Eduardo fue abordado por los ladrones que le pegaron tres culatazos en la cabeza y además le robaron la ropa. Todo esto pasó, ante la mirada de su esposa que siempre lo espera en una escalera que hay en el patio delantero.

“Había bastante gente. Vi a unos chicos del barrio y también pasó un auto, pero no sospeché nada. Seguramente dio la vuelta porque segundos después lo vi estacionado en la puerta de mi casa y me asaltaron”, detalló la víctima a TN.

Recibió varios puntos en la cabeza, pero está fuera de peligro. Su mujer que fue testigo del violento hecho corrió para el interior de la vivienda y activó la alarma vecinal. En ese momento uno de los delincuentes le dijo al otro “tirale y vámonos”. Siguiendo con su relato, la víctima recordó que le apuntaron pero que en ningún momento gatillaron el arma.

Se subieron a la camioneta y escaparon. A pesar de la grabación de las cámaras de seguridad donde se los ve, hasta el momento ninguno fue identificado ni detenido, y ahora la policía investiga si el auto en el que se movilizaban era robado.

Una vez que escaparon, por instinto la víctima cerró el portón por temor a que vuelvan y entren a la casa donde vive con su familia. “Lo material no importa porque el auto tiene seguro, lo que yo no quería era que se metieran adentro donde estaba mi abuela, mi hermano y mi mujer”.

A raíz de lo que le pasó a este joven de 28 años muchos fueron los vecinos que se acercaron para solidarizarse pero también para visibilizar el problema que están padeciendo. Con carteles pidiendo seguridad relataron los casos que hubo en el último tiempo y contaron que para ir a tomar el colectivo se acompañan entre cinco.

“No hay policías, no hay patrulleros, no podemos salir con el celular porque te lo roban. Así no se puede vivir”, contó uno de los hombres. Otra mujer se sumó a la reunión y dijo que si no tenés nada encima, los ladrones te pegan.