En la última jornada se registraron 2.693 casos, la cifra más alta en cinco semanas. Los especialistas creen que la lentitud en la campaña de vacunación, la reapertura prematura de la economía y la circulación de la variante india auguran una nueva embestida del virus.

El coronavirus volvió a ensañarse con la población de Brasil: ese país registró casi 2.700 muertes en 24 horas, la mayor cifra en más de un mes, mientras autoridades y especialistas alertan por el repunte en la ocupación de las salas de terapia intensiva y temen por la llegada de una nueva oleada del virus.

De acuerdo al informe oficial, el martes se produjeron 52.448 casos de contagios, un enorme salto con relación a los 39.712 de la víspera. En tanto, los fallecimientos fueron 2.693, la cifra más grande de las últimas cinco semanas, y ya llegan a 477.307 desde el comienzo de la pandemia. Su tasa de mortalidad por Covid-19 (220 cada 100 mil habitantes) es una de las más altas del mundo.

Algunos expertos hablan de la llegada de una tercera ola este mes de junio, más letal que las dos primeras, puesto que se parte de una meseta mucho más alta de muertes diarias.
Otros aseveran que en Brasil no se puede hablar de olas, porque jamás en los 16 meses de pandemia se sofocó la circulación del virus.

El Instituto de investigación Fiocruz, del Gobierno federal, reportó que por tercera semana consecutiva subió la ocupación de las unidades de terapia intensiva para pacientes infectados con la Covid-19; en once de las 27 capitales estaduales, su tasa de ocupación superó el 90%.

Los analistas creen que la marcha relativamente lenta de la vacunación, la reapertura prematura de la economía y la circulación de la variante india auguran una nueva embestida de la pandemia.

El abrupto crecimiento de los casos se produce en vísperas del inicio de la Copa América de fútbol, previsto para el lunes con el encuentro entre el seleccionado local y Venezuela. Fue justamente la pandemia la que motivó la mudanza del torneo continental de sus sedes originales (Argentina y Colombia).

El descontrol sanitario hizo dudar a muchos de los países participantes de concurrir a la Copa. Los jugadores del propio equipo verdeamarelho se proclamaron “insatisfechos” con la situación, pero finalmente aceptaron jugar. “Estamos en contra de la organización de la Copa América, pero nunca diremos que no a la selección brasileña”, informaron en un comunicado.