Ricardo Almirón, uno de los enfermeros que atendía a Diego Maradona, está citado hoy a declaración indagatoria de la ronda que se extenderá para el total de los siete imputados por varias semanas, todos acusados por homicidio simple con dolo eventual.

Almirón es quien estuvo hasta las 7:00 del 25 de noviembre, el día en el que murió Maradona en el barrio San Andrés de Tigre, y está citado para las 12:00 de este lunes. En tanto, para el próximo miércoles a la misma hora está citada la otra enfermera, Gisela Madrid, quien estuvo el 25 de noviembre al momento en que Maradona se descompensó y falleció. Además, el viernes y lunes de la próxima semana están citados los coordinadores médicos de la obra social Swiss Medical, Mariano Perroni y Nancy Forlini, respectivamente.

Las últimas tres indagatorias son las que aguardan más expectativas puesto que se trata de los principales acusados: el psicólogo Carlos Díaz, el 23, la psiquiatra Agustina Cosachov, el 25, y el neurocirujano Leopoldo Luque, el 28. Todos están acusados de ser coautores de homicidio simple con dolo eventual, esto es porque debieron haber interpretado que Maradona podía morir y nada hicieron para evitar ese desenlace fatal.

Las citaciones por parte de los fiscales en lo penal de San Isidro que tienen a cargo la causa fue a partir de un informe de Junta Médica que determinó que la atención de Maradona fue “deficiente y temeraria” y, sobre cada uno de los acusados, deslindó críticas muy fuertes.  “No tenía conocimiento de los antecedentes médicos y de salud de Diego”, señaló Almirón al momento de declarar como testigo allá por diciembre del año pasado.

Almirón dijo que trabajó la jornada del martes 24 de noviembre y contó acerca de Maradona: “Estaba durmiendo en su habitación y recién a las 21.30 aproximadamente junto con Jonatan (sobrino del Diez) y personal de seguridad, fuimos a la habitación y lo despertamos, ahí le dimos la medicación psiquiátrica indicada por Cosachov de la cual tengo una epicrisis con indicación de qué medicamentos y en qué horarios y le medí los signos vitales, pudiendo acreditar que estaba algo taquicardio algo que era normal en él”.

“Ya desde ese momento no volví a verlo a Diego hasta las 6:30, es decir, antes del cambio de guardia que fui a verlo encontrándolo descansando en forma óptima pudiendo asegurar que estaba durmiendo y respirando normalmente ya que me acerqué a él pero no le tomé los signos vitales ya que Diego no quería que lo molestemos con eso”, agregó.

“Diego era el que se negaba a que lo controlemos y creo que la familia era los que después apoyaba su postura”, dijo en su momento. Almirón dijo que “en ningún momento les indicaron que el paciente era un paciente con afecciones cardíacas” y que “no contaban con elementos de emergencia” como ser de terapia intensiva móvil.