Proponían ir a domicilio con sueros de AstraZeneca. Las autoridades comprobaron que tenían las dosis. Hay nueve detenidos, entre ellos el dueño de tres geriátricos y su familia, .

Nueve personas fueron detenidas en San Rafael, Mendoza, por participar de la organización de un vacunatorio VIP en un domicilio particular. Se trata de un médico, el dueño de tres geriátricos, su esposa y su hija que convocaban a los vecinos a aplicarse dosis de AstraZeneca a través de un grupo de WhatsApp. También fueron apresados personas que asistieron a vacunarse.

El caso salió a la luz por la denuncia de un médico. “Lo que sabemos es que en el lugar existieron lotes de vacunas AstraZeneca sin utilizar, por lo que se está tratando de buscar su trazabilidad. Lo más preocupante es que son lotes de vacunas que ha adquirido el propietario de esa casa, que es el dueño de tres geriátricos de los cuales el administrador es el doctor López (quien se comprobó tiene vencida la matrícula y sería acusado por ejercicio ilegal de la medicina). Eran vacunas aportadas por el sistema de vacunación para inocular a los ancianos y por algún motivo no estaban siendo vacunados quienes correspondían”, indicó el fiscal Javier Giaroli, a cargo del caso.

“Queridos vecinos, buen día. Les habla Rubén López, el médico. El mensaje tiene un objetivo, ante todo quería saber si alguno de los vecinos del callejón que aún no se ha vacunado porque, en el tema del Ministerio, estamos teniendo acceso nosotros a la vacunación y ha quedado un stock que inclusive tiene un vencimiento eso y cada ampolla tiene para vacunar a diez personas”. Así arranca su presentación en el grupo vecinal el profesional apuntado por el fiscal.

“El tema es que tenemos a pocas personas para vacunar, serán dos o tres y necesitamos completar de cinco a siete. Ya Claudia mi esposa estaría dentro del grupo pero no le puedo aplicar a ella porque eso va a quedar abierto y no puede pasar más de dos horas”, explica a modo de argumento por la inédita convocatoria. A los pocos minutos, insiste: “Bueno gente, me está faltando cuatro voluntarios porque ya por privado me han estado confirmado. Es la AstraZenica”, aclara.

“La investigación comienza el día sábado a última hora con una denuncia que hizo el doctor (Abel) Freidemberg. Me informó que en un grupo de WhatsApp, de vecinos del callejón San Isidro, estaba un médico organizando un listado de personas para ir a vacunarse contra el coronavirus a un domicilio particular. El doctor Freidemberg explicó que era imposible que pudiese haber vacunas en poder de privados”, explicó al Diario San Rafael Giaroli.

El funcionario judicial consiguió información sobre la hora y el lugar que los detenidos habían citado a las personas que aceptaron aplicarse la vacuna contra el coronavirus de manera irregular.

En ese sentido, Giaroli contó: “El juez de turno dictó un allanamiento y se practicó tipo redada, con personal policial apostado en inmediaciones del domicilio, en calle Coronel Campos, a la espera del arribo de personas, que llegarían a las 11 de la mañana. Allí se abordaba a las personas que iban a colocarse las vacunas. Se aprehendió a nueve personas y a tres se les resolvió la situación, ya que eran las acusaciones menos graves. Como había dos personas muy grandes, incluso una de ellas con una prótesis en la cadera, se las acusó de tentativa de infracción al artículo 205 del Código Penal”.

El fiscal no puedo comprobar que los organizadores de la maniobra cobren por la vacunación, pero lo sospecha. “En los audios no se menciona que cobraran por esta vacunación, pero es raro porque habían contratado a un enfermero que también está siendo acusado de ‘ejercicio ilegal de la medicina’, porque tenía la matrícula vencida desde el 2014. También estaba el costo de los descartables. Por lo tanto, y más allá de la trazabilidad de la vacuna, estamos con el análisis de los más de 20 teléfonos que están secuestrados para saber si se estaban pagando un canon. El sentido común indica que sí, pero no hay prueba de ello”, precisó y afirmó que, de probarse, agravará la situación de los involucrados.

Y tiene una hipótesis más grave aún: “También se quiere determinar cuántas dosis de vacunas tenían para inocular a los ancianos de tres geriátricos y cuál sería la remanencia que les podía quedar. Una de las hipótesis sería que hayan fingido la inoculación para quedarse con las dosis que estaban colocando a terceras personas. Probablemente se tenga que pedir el testeo de anticuerpos a los ancianos para saber si tienen la vacuna puesta o no”.

Al mismo tiempo Giaroli reveló que en los audios y en el grupo de Whatsapp se había pactado la asistencia de unas 40 personas a vacunarse, pero fueron solamente tres.

Lo que me preocupa es que una persona con tres geriátricos haya tenido remanente de cuarenta vacunas. Ahí estaría involucrado el propietario del geriátrico, el médico asistencial que controla a esos geriátricos y el enfermero que está encargado de la atención de esos ancianos en el lugar”, agregó el fiscal.

Por el momento, el fiscal le atribuyó los delitos de “peculado e infracción a las medidas adoptadas por las autoridades competentes para impedir la introducción o propagación de una pandemia en concurso real”, a Hugo Oscar Ochoa Silva en calidad de autor material; participación necesaria en los delitos de “peculado e infracción a las medidas adoptadas por las autoridades competentes para impedir la introducción o propagación de una pandemia en concurso real”, a Rubén Ángel López Reinoso, Teresa Mabel Chaine Salinas y María de los Ángeles Ochoa Chaine; y “tentativa de ejercicio ilegal de la medicina”, Silvio Damián Reynals en calidad de autor material.