Les avisaron la noche anterior por mail y no habían visto el mensaje. Varios jubilados de La Plata -muchos mayores de 80 años- compartieron la situación que les tocó vivir en medio del frío.


Este jueves debía ser un día feliz para varios adultos mayores de La Plata: les habían dado turno para recibir la segunda dosis de la vacuna Sputnik V contra el coronavirus. Muchos se acercaron a la sede del sindicato de docentes Sadop de la calle 10, entre 60 y 61 pese a las bajas temperaturas y con la esperanza de completar la pauta y sentirse un poco más protegidos. Pero se encontraron con que “no había stock”.

“Yo tengo 86 y mi marido 88. Mirá la temperatura, no hay vacunas. No llegó la Sputnik V. Tal vez en algún momento algún día te van a avisar por correo electrónico”, contó con bronca una mujer que acudió al lugar junto a su marido en una entrevista con el diario El Día.

Según dijo, ya pasaron más de tres meses desde que les dieron la primera dosis y estaban muy ansiosos por recibir la segunda. Este jueves tenían turno a las 8 y las 10 de mañana. “Yo vine el otro día a ver si podíamos pasar un poquito más tarde, me dijeron que sí. Llegamos ahora y nada, no te dan nada”, contó.

“Un hombre de 88 años y medio que está desde ayer enloquecido con el asunto de que tiene que vacunarse. Se puso el ropero encima, y bueno, 2 grados todavía”, dijo acerca de su marido.

El caso evidencia algunos problemas de organización de la campaña de vacunación. Según explicó la vecina, en el vacunatorio les contaron que desde la Provincia les habían avisado del faltante la noche anterior por correo electrónico, pero jamás vio el mail.

“Nos dijeron que ayer les avisaron a la noche que no iba a llegar. Y no llegó. Y que mandaron en el correo electrónico. Yo no me fije hoy. Me levanté muy temprano para venir acá”, contó. “Me parece muy mal porque somos muy grandes y no se hace eso. Verdaderamente estamos enojados . Como lo convenzo yo a un hombre de 88 años y medio que la vacuna no estaba”, concluyó indignada.

Edith, otra platense de 86 años, contó al mismo medio que sí le había llegado el mail. Su hijo fue hasta el vacunatorio a cerciorarse de la situación y se encontró con “un panorama desolador”, con muchos abuelos que se enteraban en el lugar.

“Los que no pudieron ver los mails los rebotan en la puerta porque no hay vacunas. Había gente mayor que bajaba de los micros, muertos de frío. Es una barbaridad”, contaron sus familiares.

Ofelia, de 84 años, fue otra de las tantas personas que se enfrentó al frío con la esperanza de recibir la vacuna. “Me llevé la sorpresa de que no estaban vacunando. Me dijeron que no se las habían mandado y que habían avisado por mail. Yo tengo 84 años, imagínese que depende de mis familiares que evidentemente no se enteraron”, explicó.

Algunos como Luis, si vieron en el mensaje. Pese a la notificación fue por las dudas al lugar. “Nos atendieron muy amable pero nos dijeron que no había vacunas”, contó el vecino.