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jueves 5 de agosto de 2021

Angela Merkel critica los estadios llenos en la Eurocopa

Foto: gentileza

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La canciller alemana recibe al presidente francés para hablar de la recuperación económica. Abogan por dialogar con Rusia “para asegurar la estabilidad europea”

Una cena para hablar de Europa, de la recuperación económica, de coronavirus en tiempos de la Eurocopa, de migración en el Mediterráneo, de Turquía y de cómo seguir el ejemplo del estadounidense, Joe Biden, para mejorar las relaciones con Rusia. Eso es lo que ha traído este viernes a Berlín al presidente francés, Emmanuel Macron, que, recibido con honores militares y alfombra roja, se ha convertido en el primer mandatario que pisa la Cancillería este año, debido a las restricciones por pandemia.

La ocasión era especial y no sólo porque será uno de los últimos encuentros “tête a tête” entre Macron y la canciller Angela Merkel, que pondrá fin a su carrera política en septiembre. La velada es un eslabón más del torbellino de cumbres y reuniones con la que arrancó junio y su objetivo, como ya es tradición entre Francia y Alemania, servirá de preparatoria del Consejo Europeo de la próxima semana en Bruselas.

En materia de salud, Merkel y Macron, intentarán alzar al unísono la voz contra la relajación de las medidas adoptadas en pandemia a tenor del avance de la variante Delta de coronavirus. “Tendremos un verano con mucha libertad pero no con toda la libertad. Hay que mirar a Lisboa para ver lo rápido que la pandemia puede rebrotar. Hay que tener mucho cuidado con la Eurocopa y ver de qué forma podemos evitar estadios como el que hemos visto”, afirmó la canciller sin mencionar Budapest.

Excepto el menú, nada estaba cerrado previo a la cena, como Merkel y Macron dejaron claro en una breve comparecencia de prensa. “Hay muchos temas sobre la mesa y en el ámbito de las relaciones exteriores el más complicado es Rusia”, afirmó Merkel, que como Macron, se dijo dispuesta a buscar una forma de cooperación constructiva con Moscú y dar un paso hacia delante como el dado por Biden con Vladimir Putin en Ginebra.

Merkel y Macron, como la mayor parte de sus colegas europeos, incluida la Comisión, empiezan a considerar la necesidad de romper el bucle de provocaciones, enfrentamiento y sanciones de los últimos años. Para avanzar en el contencioso Ucrania y porque “necesitamos a nuestro vecino continental para asegurar la estabilidad en Europa y resolver conflictos en otras regiones como Siria o Libia”, declaró Merkel.

La adopción de una estrategia común para con Turquía será mas fácil, pues según Macron, el presidente Recep Tayyip Erdogan, ha sido constructivo desde que el pasado mes de marzo la Comisión presentó su posición. Está en juego es la extensión de un acuerdo humanitario que, pese amenazas de Ankara, que ha pretendido ligarlo a un acuerdo aduanero, hasta ahora sin éxito por la negativa de Grecia y Chipre, mantiene su función de torniquete a la migración. Al menos por el flanco oriental de la UE, porque la migración ilegal sigue presionando las fronteras Sur y a petición del primer ministro italiano, Mario Draghi la migración será tema de debate y con él “la solidaridad europea”.

RECUPERACIÓN ECONÓMICA

Reglada la cuestión de los fondos de reconstrucción, Merkel y Macron insistieron en la necesidad de apuntalar la recuperación económica y mantener congelado el Pacto de Estabilidad hasta alcanzar los niveles de crecimiento y empleo previos a la pandemia.

“La prioridad ahora es la reconstrucción, el crecimiento, las inversiones y el empleo”, destacó el presidente francés, que abordará esas cuestiones con Merkel desde el ámbito bilateral dado que Francia y Alemania han pactado proyectos conjuntos de inversión y desarrollo áreas que van desde la movilidad y digitalización hasta la industria aeroespacial y de tecnología.

Merkel y Macron han estado en el epicentro del maratón de encuentros y cumbres con que arrancó este muy intenso mes junio. Coincidieron la cumbre de la OTAN y en el G-7, aunque sin el tiempo para hablar a solas de los movimientos que se están produciendo en el tablero internacional, y a los que la próxima semana seguirá una nueva ofensiva de la diplomacia estadounidense en Europa. El secretario de Estado, Antony Blinken, emprende el miércoles en Berlín una gira que le llevará a París y Roma y concluirá en una nueva cumbre, esta vez la de ministros de Asuntos Exteriores del G-20 en Matera.

Merkel y Macron han desarrollado un vínculo real y posiblemente es éste con el que la canciller ha trabajado mejor. Con Macron son cuatro los presidentes con los que ha coincidido: Jacques Chirac (2005-2007), Nicolas Sarkozy (2007-2012) y François Hollande (2012-2017). Los comienzos sin embargo fueron difíciles. Cuando Macron pronunció su ya conocido en la Sorbona en 2017 a favor de la refundación de Europa, en Berlín se hicieron los sordos. Merkel, siempre reacia a hablar de integración presupuestaria o de una arquitectura de Defensa europea, también calló cuando, en 2019, Macron dijo que la OTAN estaba en muerte cerebral. La crisis sanitaria y económica vinculada a la pandemia de Covid-19 marcó un punto de inflexión. Y lo cierto es que sin el eje franco-alemán, la UE nunca hubiera sacado adelante un plan de europeo de recuperación de 750.000 millones de euros, que rompe con el tabú alemán en materia de solidaridad financiera. El martes se llevó a cabo una primera emisión sin precedentes de deuda común a nivel de la UE, por un importe de 20.000 millones de euros. Fue algo parecido a los “eurobonos” que pedía Macron.

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