Se publicaron en la revista científica E Clinical Medicine, de The Lancet. Uno se desarrolló en nuestro país y el otro en España.

Dos estudios avalaron el posible uso clínico de la ivermectina, un fármaco que ya es utilizado en cinco provincias argentinas, en pacientes con coronavirus. Cada uno se enfocó en unas 45 personas que, tras ser diagnosticadas, fueron tratadas con el antiparasitario. El primer ensayo, realizado en Argentina, consistió en proporcionar dosis altas de la droga para ver cómo se comportaba ante la infección; el segundo, efectuado en España, evaluó el efecto del medicamento cuando era administrado en una sola dosis.

Con la publicación de los resultados en la revista científica E Clinical Medicine, de The Lancet, científicos argentinos y españoles dieron el puntapié inicial para que se profundicen estos estudios y se pueda conocer, con evidencia científica, si la ivermectina se posicionará como un tratamiento eficaz ante la escasez de vacunas.

¿Qué dice el estudio argentino?

Según el documento publicado, el ensayo que se realizó en cuatro hospitales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) tenía por objetivo evaluar el efecto antiviral de la ivermectina “sobre la carga viral de las secreciones respiratorias y su relación con las concentraciones plasmáticas del fármaco”. Dicho en otras palabras, cuán fuerte puede ser su capacidad de contagiar a otros gracias a la carga viral que expele el infectado.

Para comprobar esta situación, los científicos realizaron una “prueba de concepto, aleatorizada, controlada y ciega”, donde los investigadores desconocían quién era tratado con placebo y quién con ivermectina, pero los 45 pacientes hospitalizados con Covid-19 sí estaban notificados de cuál era su tratamiento. La proporción, según explicaron, fue dos a uno: mientras dos de los infectados recibía tratamiento con ivermectina, uno era atendido bajo los mecanismos estándar de estos 4 nosocomios, con placebo.

“Se reclutaron 45 participantes (30 a ivermectina y 15 controles) entre el 18 de mayo y el 9 de septiembre de 2020″, explica el escrito y aclara que los voluntarios tenían entre 18 y 69 años, contaban con una infección confirmada por PCR y estaban hospitalizados aunque no requirieron cuidados intensivos.

Asimismo, al señalar la potencia que mostró la droga al destruir los virus, destacaron que “no hubo diferencias en la reducción de la carga viral entre los grupos, pero se encontró una diferencia significativa en los pacientes con niveles de ivermectina en plasma medianos más altos (72% IQR 59 –77) versus controles no tratados (42% IQR 31-73) ( p = 0,004)”. En esa línea, agregaron que “no se observaron diferencias en la evolución clínica el día 7 y el día 30 entre los grupos”, por lo cual, advirtieron, se deben realizar “grandes ensayos con criterios de valoración clínicos para determinar la utilidad clínica de la ivermectina en Covid-19″.

Nuestro estudio aporta evidencia de la actividad antiviral de la ivermectina contra el SARS-CoV-2 en pacientes con Covid-19″, afirmaron los investigadores y destacan que “se identificó un efecto antiviral dependiente de la concentración” del medicamento “con reducciones significativas en la carga viral en las secreciones respiratorias entre los pacientes que alcanzaron una concentración alta”. Asimismo, resaltaron que en los resultados obtenidos no se evidenció “toxicidad relacionada con el uso de ivermectina en dosis altas”.

“En resumen, nuestros hallazgos apoyan la hipótesis de que la ivermectina tiene una actividad antiviral dependiente de la concentración contra el SARS-CoV-2 y proporciona información sobre el tipo de evaluaciones que deben considerarse en la evaluación de medicamentos antivirales para el control de COVID-19″, concluye el ensayo obtuvo el apoyo de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, Argentina y Laboratorio ELEA / Phoenix, Argentina.

¿Qué descubrió el estudio español?

Con la Clínica Universidad de Navarra como principal escenario del estudio, un grupo de investigadores españoles analizó “la eficacia de una dosis única (400 mcg/kg) de ivermectina para reducir la transmisión del SARS-CoV-2″, para lo cual se realizó “un ensayo piloto, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo”. Según los investigadores, hubo una marcada reducción en los síntomas, además de “una tendencia a reducir las cargas virales y los títulos de IgG”, anticuerpos específicos contra la proteína (spike) del coronavirus.

El estudio se realizó en unas 45 personas, con una edad promedio de 26 años, de las cuales el 100% reportó uno o más síntomas. Según enumeraron, el 70% informó dolor de cabeza, el 62% fiebre, el 50% malestar general y el 25% admitió tos.

“Se inscribieron pacientes ambulatorios consecutivos que acudieron a Urgencias de la Clínica Universidad de Navarra (Pamplona, España) con sintomatología compatible con COVID-19, no más de 72 h de fiebre o tos y PCR positiva para SARS-CoV-2″, explicaron los científicos y destacaron que fueron excluidos aquellos que ya presentaban anticuerpos contra el Covid-19, tenía factores de riesgo o había comenzado a cursar neumonía.

Al cabo de siete días, los investigadores advirtieron que no registraron “diferencia en la proporción de pacientes con PCR positiva”, aunque en el caso de aquellos que habían sido medicados con ivermectina se evidenciaron “cargas virales más bajas” y, aunque “no son estadísticamente significativas en el día 4 y el día 7″, podrían indicar que se transite una “enfermedad más leve”.

Asimismo, los investigadores destacaron que los tratados con ivermectina “se recuperaron antes de la hiposmia/anosmia (pérdida parcial o total del olfato), mostraron una reducción de la tos y una tendencia a reducir las cargas virales y los títulos de IgG, lo que amerita una evaluación en ensayos más grandes”.