Es la fórmula más cara entre las seis adquiridas por las autoridades federales en uno de los procesos más rápidos de compra. La transacción estuvo a cargo de una empresa acusada de fraude por las ventas de pruebas rápidas de COVID-19.


El gobierno de Jair Bolsonaro compró la vacuna india Covaxin por un precio 1.000% superior al estimado por el fabricante, Bharat Biotech, según documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil a los que accedió el periódico Estadao.

Entre los informes de la Cancillería figura un cable de la embajada brasileña en Nueva Delhi, con fecha de agosto, en el que se informó que la fórmula tenía un precio estimado de 100 rupias (USD 1,34) por dosis, reportó el diario paulista.

Meses después, en diciembre, otro documento diplomático aseguraba que la vacuna “costaría menos que una botella de agua”. Pero dos meses después, en febrero, el Ministerio de Sanidad pagó 15 dólares por dosis, 11 veces el precio estimado inicialmente.

Con ese valor, Covaxin es la fórmula más cara entre las adquiridas por el gobierno federal, ya que por Pfizer se pagó cerca de 10 dólares por vial (1.000 millones de dólares por 100 millones de dosis, según reportó Globo en abril), una cifra que en su momento fue considerada cara por Brasilia.

La adquisición, además, se completó mucho más rápidamente que otras negociaciones. Las tratativas con Pfizer duraron casi 11 meses y con SinoVac, para la producción local de la fórmula Coronavac, se extendieron siete meses. Pero con Covaxin, el acuerdo se alcanzó en 90 días, cuando la fórmula no había presentado sus resultados de eficacia.

Según Estadao, fue el propio Jair Bolsonaro quien dio la orden directa para llegar a un acuerdo con Bharat Biotech, pese a que Covaxin no contaba con la autorización de Anvisa, la agencia reguladora local. El permiso fue recién otorgado en junio, con una habilitación limitada a la importación inicial de cuatro millones de dosis (un 20% de las 20 millones de dosis del contrato).

La firma encargada de llevar las tratativas también es cuestión de polémica. Se trata de Precisa Medicamentos, una empresa que actualmente está siendo investigada por una comisión en el Senado, que ya recibió autorización para averiguaciones bancarias, fiscales y telefónicas de Francisco Emerson Maximiano, directivo de la compañía. La sospecha es que Precisa cometió un fraude en la venta de pruebas rápidas de COVID en 2020, con un contrato de 21 millones de reales (en su momento, cerca de USD 5 millones). La Policía Federal está investigando a Emerson por sospechas de corrupción y lavado de dinero.

Actualmente se aplica en Brasil la vacuna Coronavac, del laboratorio chino Sinovac, en carácter de emergencia y, con registro definitivo, la Covishield, del anglo-sueco AstraZeneca, y la fórmula desarrollada por el consorcio estadounidense-alemán Pfizer/BioNTech. La cuarta vacuna aprobada (también bajo emergencia) fue Janssen, de la filial del gigante estadounidense Johnson&Johnson, cuyas dosis comienzan a llegar este martes al país.

La fase 3 de estudios de Covaxin arrojó una eficacia de 77,8% frente al COVID-19, según datos preliminares reportados por Bharat Biotech.

Con más de 500.000 muertes y 18 millones de infectados, es el país de Latinoamérica más castigado por el nuevo coronavirus, el segundo del mundo con más muertes y el tercero con más contagiados, después de Estados Unidos y la India.